Respuesta al terremoto de Colombia
El 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió el suroccidente de Colombia. Comunidades enteras en Chocó y el Valle del Cauca despertaron con viviendas dañadas, fuentes de agua comprometidas y una cotidianidad profundamente alterada. Ese mismo día, los equipos de CADENA Colombia comenzaron a movilizarse.
A casi un mes de la emergencia, la respuesta continúa. Desde Cali desplegamos un GO Team para coordinar las operaciones en terreno y articular una intervención que hoy alcanza cuatro territorios: Cali, Buenaventura, el norte del Valle del Cauca y Chocó. Esta respuesta ha sido posible gracias al trabajo conjunto de nuestros equipos, nuestros aliados corporativos y las personas que decidieron confiar en CADENA y contribuir a la atención de las comunidades afectadas. Una labor que se construye mano a mano, poniendo las necesidades de las personas en el centro.

Alimentos sobre la mesa
En Roldanillo y sus alrededores entregamos 1.000 mercados, beneficiando a 4.000 personas. En Buenaventura, avanzamos con la entrega de 2.600 mercados, que llegarán a 10.400 personas.
Detrás de cada mercado hay una familia que, en medio de la emergencia, recibe un apoyo esencial para llevar alimentos a su mesa.
Salud física y emocional
En Buenaventura brindamos 110 consultas médicas, acompañadas de la entrega de medicamentos. En Chocó realizamos otras 200 atenciones médicas y 10 atenciones psicológicas para personas que necesitaban acompañamiento frente al miedo, la incertidumbre y las pérdidas ocasionadas por el desastre.
La atención humanitaria también implica cuidar el bienestar emocional y ofrecer espacios de acompañamiento durante la recuperación.
Agua limpia: un derecho que no puede esperar
En Roldanillo y sus alrededores, cerca de 1.000 familias, equivalentes a unas 4.000 personas, recibieron 4.000 botellones de agua y 50 filtros familiares.
En Buenaventura, 250 familias accedieron a sistemas familiares de agua. En Chocó, 16 comunidades, que reúnen aproximadamente a 4.000 personas, cuentan hoy con sistemas comunitarios de agua, incluidos tanques y filtros.
Estas acciones contribuyen a recuperar el acceso a un recurso indispensable para la vida diaria: agua segura para beber, cocinar y atender las necesidades de las familias.