Día Meteorológico Mundial


Cuando hablamos de fenómenos meteorológicos—tormentas, huracanes, tornados, etc.—pensamos sólo en casos aislados y catastróficos: existe una sensación de distancia frente al ámbito meteorológico que surge, muchas veces, de cómo se reportan los desastres naturales en los medios de comunicación.

Sería más sensato pensar que estamos dentro del clima y que nuestras vidas se encuentran determinadas en todas sus facetas por éste. Este cambio en la manera de pensar es un tema de sobrevivencia—sobre todo si tomamos en cuenta que, según la BBC, los últimos 20 años han sido los más calurosos en la historia de la humanidad.

El cambio climático no nos permite darnos el lujo de pensarnos como separados de la naturaleza. La emisión de gases que generan efecto invernadero está alterando fuertemente los ciclos en los que depende nuestra normalidad. Por dar un ejemplo: los inéditos incendios en California le han costado al estado 4000 billones de dólares en daños; una cifra que representa el 2% del PIB de Estados Unidos.  En México el año pasado hubo 26 tormentas sustanciales, entre ellas 13 huracanes, de los cuales 10 han sido mayores—un número que va en ascenso, anualmente, y que trastoca miles de vidas.

En CADENA hemos visto de primera mano las consecuencias de estos drásticos cambios en el clima: solamente el año pasado realizamos 25 misiones relacionadas con vulnerabilidades climáticas: casi la mitad de ellas para atender a afectados de lluvias intensas (en estados Colima y Sinaloa) y de huracanes (en los estados de Nayarit, Oaxaca, Chiapas). También hemos atendido a los afectados de las catastróficas inundaciones en India e Indonesia; y a la crisis humanitaria que se ha desatado en Kenia, donde las sequias han generado hambruna entre miles.

En este Día Meteorológico Mundial queremos recalcar la necesidad de la reducción de emisión de gases que producen el efecto invernadero y expresar solidaridad por todos aquellos que están peleando por una relación más sustentable con el medio ambiente. Nosotros creamos el problema, nosotros lo podemos solucionar.

Día Mundial del Agua

Hacer frente a los desastres naturales es posible solo cuando las necesidades básicas están cubiertas. Sin acceso a agua potable no hay resiliencia comunitaria: el consumo de agua sucia genera enfermedades intestinales potencialmente mortales, especialmente en niños y adultos mayores, mermando cualquier capacidad de respuesta en todo tipo de crisis.

Instalación de sistema de captación de agua pluvial en Lagunas de Centla, Tabasco

Por desgracia, falta mucho para que todos tengan acceso a este elemento. Según la Organización Mundial de la Salud, 844 millones de personas no tienen acceso agua potable; es decir, tres de cada diez personas a nivel mundial carecen de agua potable en su hogar. En otras palabras: cada minuto, un recién nacido muere por infecciones causadas por falta de agua limpia.  En México más de 9 millones de mexicanos sufren de escasa agua potable.

Uno de nuestros ejes de acción en CADENA es atender esta necesidad. La mayoría de nuestras misiones tienen como objetivo proveer de agua a comunidades marginadas y vulnerables en México, Venezuela, Colombia, Guatemala, Puerto Rico y muchos países más.

Para ello, utilizamos los filtros de agua Sawyer—un dispositivo a base de membrana hueca, fácil de transportar, instalar y usar—que tiene la capacidad de filtrar hasta 800 litros de agua al día y, con un buen mantenimiento, puede durar hasta 5 años.  En diciembre del año pasado conectamos estos filtros a sistemas de captación de agua de lluvias en Tabasco, dándole acceso a agua potable de forma natural a cientos de afectados por la contaminación en las lagunas de Centla. 

Más recientemente, visitamos el sur de India, donde capacitamos a maestros de escuelas, afectadas por las inundaciones del 2018, en el uso de 300 filtros de agua. Si es bien mantenida, esta tecnología podría llegar a cambiar la vida de más de 60, 000 personas en la región.

Tinacos utilizados para proveer agua a la región de Kerala, India.

En CADENA creemos que este tipo de soluciones tácticas, de bajo costo y de largo plazo son la clave para la solución de los problemas más urgentes que enfrenta la humanidad. Sin agua no hay vida. La importancia de este recurso no se puede subestimar.

CADENA Chile inaugura oficina en Mar Jónico

A más de un año de su llegada a Chile, CADENA refuerza el trabajo de alianza con las comunidades.

El día martes 5 de marzo, CADENA Chile, en conjunto con la Comunidad Bnei Israel, inauguraron una nueva oficina en las dependencias de Mar Jónico.  Desde la NBI señalan que “a partir del mes de marzo, la Comunidad NBI tiene el honor de anunciar un convenio con la Fundación Cadena de Chile para el uso de las instalaciones de Mar Jónico. Estar cerca y aunar esfuerzos fortalecerá a ambas instituciones”.

David Preminger, director de CADENA Chile, agradece a la NBI por esta oportunidad: “Estamos muy agradecidos con la NBI, hemos encontrado una nueva casa, con grandes posibilidades de crear nuevas sinergias que van a hacer seguir creciendo a la Comunidad”. Esta nueva alianza traerá consigo múltiples beneficios, ya que no solo se genera un espacio para realizar el trabajo de CADENA, sino que también refuerza la idea de unidad. “Compartimos la visión de ser parte de una comunidad inclusiva y solidaria. Compartimos los valores de la ayuda y la educación de nuestros jóvenes. Compartimos que lo esencial son los vínculos entre las personas. Ahora también vamos a compartir el espacio”, dicen desde la NBI.

Desde CADENA indican que este es un gran paso para la Fundación: “estamos contentos porque esto significa que estamos haciendo bien las cosas. Estamos pensando constantemente en cómo seguir siendo un aporte para la comunidad y el país. Estamos seguros que tanto la NBI como el resto de la comunidad nos van a ayudar para hacer cosas aún más grandes”.

De esta forma, CADENA Chile inicia una nueva etapa de vida, la cual contempla nuevos proyectos y nuevas alianzas. “Esperamos poder responder de la mejor manera a la confianza que la NBI nos está entregando. Tenemos certeza que van a resultar grandes cosas de esta alianza y que esto es solo el comienzo que nos llevará a la implementación de mejores y más grandes ideas”, finaliza Preminger.

Día internacional de la mujer

Como trabajadores humanitarios, nuestra experiencia en el campo nos ha revelado la profunda desigualdad de género que impera en Latinoamérica y en el mundo. En las aldeas más propensas a todo tipo de riesgos naturales, las mujeres son muchas veces relegadas al trabajo del hogar. Irónicamente en situaciones de desastre este rol adquiere primacía, al ser las mujeres el pilar de la familia, que es el círculo más íntimo de resiliencia social. Sin embargo, al no tener el mismo acceso a la educación o a los mecanismos de toma de decisiones comunales como los hombres, las decisiones tomadas en esos contextos pueden tener consecuencias fatales.

Por desgracia, la desigualdad en términos de género es un fenómeno global. Un informe de ONU Mujeres de 2018 muestra que hay 4.4 millones más de mujeres que viven en la extrema pobreza, en comparación con hombres. Según el mismo reporte, 300,000 mujeres mueren anualmente por causas relacionadas con el embarazo. Entre grupos étnicos (como los indígenas o los afrodescendientes), de por si marginados, las mujeres son aún más; en 18 países los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen, y 49 países carecen de leyes que protegen la violencia en el hogar.

Como organización latinoamericana, operamos en un contexto epidémico de violencia de género. Según un informe de Small Arms Survey de 2016, entre los 25 países del mundo con mayores tasas de feminicidios, 14 están en América Latina y el Caribe. En México, por poner un ejemplo, se asesinaron a siete mujeres cada día, en el mismo año.

Para nosotros el Día Internacional de la Mujer es una ocasión para abogar por justicia social.  Estamos convencidos de que esta desigualdad y violencia afecta el tejido social y merma la capacidad de resiliencia de las poblaciones, haciéndolas más proclives a ser afectadas por todo tipo de desastres.

Y es que, para los que trabajamos en la ayuda humanitaria, la igualdad de género no es un tema cultural: es de sobrevivencia.  Por eso buscamos empoderar a mujeres en posiciones de liderazgo, no solo por medio de programas como Brigadas por la Resiliencia sino también poniendo el ejemplo. En Miguel Hidalgo, Chiapas la arquitecta Paola Suarez lideró todo el proceso de reconstrucción de más de 100 viviendas, rompiendo, por medio de su liderazgo, los estereotipos locales y poniendo pauta para cambiar, aunque sea un poco, los roles de género.

Alerta roja para la región de Arica y Parinacota por el desborde de dos ríos.

Por: Uri Kirshbom, equipo de Comunicaciones CADENA Chile.

A principios de febrero, lluvias intensas causaron el desborde de rios en comunas de la región de Arica y Parinacota, en Chile. El desastre dejó 6 muertos, 45 damnificados, 282 albergados, 173 viviendas destruidas, 127 viviendas con daños mayores y 1546 con daños menores.

Las regiones del Norte fueron afectadas por la tierra seca del terreno, sobre la cual aparecieron grietas de distintos tamaños. Las altas temperaturas de verano y la irrupción de la lluvia contribuyó al desastre, trayedo consigo el desborde de los ríos Ancha y San José.

CADENA Chile realizó una misión de avanzada para evaluar necesidades e instalar filtros de agua y una segunda donde se instalaron más filtros y bidones de agua, además de realizarse intervenciones psicológicas. Gracias a esto, 94 familias ––en las localidades de Caleta Vítor, Valle de Costa y Camarones––puedan beber ahora agua salubre.

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Discurso del Ingeniero Ely Saad en inauguración de Escuela Venustiano Carranza

Después de más de un año de trabajo, y en presencia de autoridades y representantes del Estado de Morelos, este viernes 1 de marzo inauguramos la Escuela Venustiano Carranza, en Jojutla, Morelos. A continuación les compartimos las palabras de el ingeniero Ely Saad, Director del Área de Reconstrucción de CADENA:

«Es para mi un honor y un orgullo estar frente a ustedes para inaugurar un proyecto que para mi y mi equipo ha significado casi un año de trabajo y esfuerzo. En las últimas semanas, al estar poniendo los toques finales de la construcción, he estado pensando sobre el trasfondo de lo que estamos haciendo y, teniendo esto en cuenta, les quiero compartir una pequeña reflexión.

Como ustedes seguramente saben, esta escuela —que cubría las necesidades de 400 alumnos— se cayó el 19 de septiembre del 2017 por el sismo.  Fue una verdadera tragedia para la localidad: a los alumnos se les trasladó a la secundaria más cercana, donde los maestros hicieron malabares para atenderlos, juntando a los grupos de diferentes grados.  Asimismo CADENA instaló aulas temporales y baños en la escuela alterna, mismos que se han utilizado hasta la fecha: y, desde el miércoles 18 de abril del año pasado, comenzó el proceso reconstrucción.

En este punto quiero decirles algo que puede sonar un poco controversial pero que está detrás de nuestra filosofía de apoyo humanitario. No existen desastres naturales: la naturaleza no es lo que causa que algo se desplome. En otras palabras, esta escuela no sólo se cayó por el temblor.

Me explico: al hacer el estudio del terreno ( mecánica de suelo) nos dimos cuenta de que, a menos de un metro debajo de la estructura de la escuela colapsada, había agua. El terreno en el que estábamos parados era, anteriormente, un lago.  Esto quiere decir que, para empezar a construir, había que hacer una enorme labor.

Primero se tuvo que excavar a profundidad y bombear toda esa agua hacia fuera. Luego hacer un mejoramiento del terreno y una plantilla de piedras con cemento mezclado con arena. Todo esto para poder desplantar una cimentación con la que no corramos el riesgo de que por otro sismo similar se vuelva a caer y no por lo robusto de los edificios que están a la vista, sino por los cimientos que se encuentran escondidos.  Y que hoy en dia no lo vemos ya que esta enterrado bajo la tierra.

Todo eso solamente para poder tener un piso fuerte. Una superficie sobre la cual empezar a construir.

Y es que, en la construcción, lo más importante para que algo no se caiga es que esté bien cimentado. Por eso ahora, al hacer la entrega, los invito a regirse por la misma filosofía. A los educadores que utilizarán estas aulas y la sala de cómputo, el campo de futbol y en general toda su infraestructura: ustedes tienen ahora la batuta. Si nosotros pudimos contra el agua, ustedes pueden, deben, con la misma tenacidad, atacar los rezagos educativos de este país. Porque los niños son igual de maleables que cualquier terreno, y la educación es la base para que un ciudadano adulto desarrolle la resiliencia necesaria para enfrentar los retos que vendrán.  

No permitan que las generaciones que pasen por este recinto sufran de un piso inestable: construyan cimientos solidos. Démosle cimientos a los niños para que en un futuro no se caigan con ningún temblor. Construyamos bases educativas y morales.  Ahora es responsabilidad de los padres y educadores seguir con este proyecto.»

Día Mundial de la Protección Civil

En CADENA nuestro propósito es extender una mano de ayuda aquellos que se encuentran en situaciones de extrema vulnerabilidad. Esta misión, que nace de la empatía de un ser humano hacia a otro, tiene un término: “Protección Civil”.

Por desgracia, estamos acostumbrados a escuchar en las noticias estas dos palabras seguidas por datos sobre desastres de toda índole, pero lo interesante es que esta área organizacional de la sociedad y los países es relativamente nueva.

La protección civil nació el 12 de agosto de 1949 con el Tratado de Ginebra cuando, después de la masacre de la Segunda Guerra Mundial, los países se unieron para prevenir la muerte de inocentes de todo tipo de crisis.

En aquella convención se acordó utilizar esta imagen como el logo de protección civil. El triángulo de color azul simboliza la prevención, cada lado del triángulo representa a cada fuerza que reviene o atiende una emergencia, es decir, el Gobierno, los grupos voluntarios y la población en general. El circulo naranjado representa la aceleración del metabolismo y mantiene en alerta a la persona, reconocido dentro de la emergencia como el color del rescate.

Desde entonces hasta ahora, las organizaciones que se dedican a la ayuda humanitaria han dejado su huella en el mundo. aunque todavía hay mucho que hacer. Según la organización internacional Development Initiatives, 201 millones de personas en 134 países, necesitan de ayuda humanitaria hoy en día, y, con los desplazamientos causados por el calentamiento global, ese número puede crecer aún más.

En CADENA queremos celebrar a aquellos que se dedican de manera voluntaria o profesional a ser el bastión de defensa de los desprotegidos. Durante nuestro trabajo con las instancias de Protección Civil alrededor del mundo hemos caído en cuenta de que, si no sumamos fuerza, el triángulo que salva vidas no se podrá formar.

Día mundial de la justicia social

En la reciente misión a la frontera con Venezuela y Colombia vimos a miles de personas escapando la falta de ingresos dignos. Lo mismo en la frontera sur de México, donde cada día, cientos de migrantes centroamericanos huyen de la pobreza para brindar, a su familia, las necesidades básicas para sobrevivir.

A pesar de que hemos llevado a cabo más de 200 misiones, en cada una no deja de impactarnos las condiciones en las que viven nuestras hermanas y hermanos. Y es que, como organización nacida en Latinoamérica, no podemos ser indiferentes a la desigualdad en las que operamos; desigualdad que genera vulnerabilidad a desastres de todo tipo.

Según OxFam ––organización especializada en el estudio de la pobreza a nivel mundial—nuestro continente es el más desigual del planeta. En América Latina, una persona puede llegar a ganar 16 mil veces más que otra; además, hay 165 millones de personas que, hoy en día, viven en la pobreza extrema y otros 200 millones podrían volver a ser pobres en un momento de menor crecimiento económico.

Es por eso que, como organización judía, sabemos que la máxima de Tikun Olamreparar el mundo— va mucho más allá del mero apoyo inmediato a quien lo necesita.

Por eso hemos decidido involucrarnos en proyectos microeconómicos para que generen cambios en la calidad de vida: iniciativas como Project Ten, por medio de la cual hemos apadrinado aldeas en los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca, o las chamarras con causa, Sicarú, que ayudan a mujeres artesanas a recuperarse del impacto del sismo en su vida laboral.

Son acciones pequeñas, pero que nos permite tener un impacto a largo plazo; estamos convencidos de que no basta con atender desastres naturales. La causa principal de la vulnerabilidad es la pobreza. Y si no salimos todos juntos, nos ahogamos.

Día Internacional de Conmemoración del Holocausto

Muchos no lo saben, pero la palabra hebrea para hablar del HolocaustoSHOÁ– significa, literalmente, CATÁSTROFE. Y es que el Holocausto fue eso, tanto para la comunidad judía como para el resto de la humanidad, un suceso inabarcable; total, en su grado de sadismo y horror.

En un acto sin precedentes, una minoría vulnerable fue sistemáticamente masacrada en nombre de una supuesta superioridad étnica y moral. Seis millones de judíos murieron en un periodo de aproximadamente cinco años y muchos más se vieron forzados a dejar sus pertenencias y migrar, un salto al vacío que los transportó a México, Chile, Estados Unidos, Argentina, Guatemala y muchos otros países a los que –ahora– llamamos “CASA”.

A pesar de que el suceso fue hace más de medio siglo, el odio étnico y la violencia hacia minorías no ha sido erradicado. Desde la Segunda Guerra Mundial hemos sido testigo de masacres de personas diferentes por el simple hecho de ser diferentes. Solo hay que mencionar las matanzas de chinos en el norte de México en principios del siglo pasado; en Rwanda, Kashmir, Yugoslavia, Sudán, en los noventas; y la que se está dando, este momento, contra las minorías musulmanas, en Burma.

La violencia ha llegado a tal nivel que, según el diario El País, el mundo está siendo testigo del mayor número de desplazamientos de los que se tienen constancia. Una cantidad sin precedentes, 65,6 millones de personas, se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto y la persecución. Entre ellas, hay casi 22,5 millones de refugiados, de los cuales más de la mitad son menores de 18 años. Además, hay más de 10 millones de personas apatriadas a las que se les ha negado una nacionalidad y el acceso a derechos básicos.

En CADENA estamos comprometidos con todos aquellos que, debido al odio étnico y la violencia, tienen que abandonar su hogar. Por eso, hemos realizado misiones para atender a refugiados Sirios, donamos maquinaria médica al campo de refugiados Kakuma, en el norte de Kenia –que asiste a los desplazados por la guerra de Sudán del Sur–y, más recientemente, apoyado con víveres básicos a los migrantes de Centroamérica.

Continuaremos luchando para que la ayuda llegue a quien más lo necesita, sin importar raza, religión, etnia o cultura. Como institución nacida en la Comunidad Judía de México, creemos que la ayuda humanitaria trasciende todo tipo de odios y divisiones. Somos ante todo humanos y tenemos una responsabilidad sagrada con el otro.