Día Mundial del Agua

Hacer frente a los desastres naturales es posible solo cuando las necesidades básicas están cubiertas. Sin acceso a agua potable no hay resiliencia comunitaria: el consumo de agua sucia genera enfermedades intestinales potencialmente mortales, especialmente en niños y adultos mayores, mermando cualquier capacidad de respuesta en todo tipo de crisis.

Instalación de sistema de captación de agua pluvial en Lagunas de Centla, Tabasco

Por desgracia, falta mucho para que todos tengan acceso a este elemento. Según la Organización Mundial de la Salud, 844 millones de personas no tienen acceso agua potable; es decir, tres de cada diez personas a nivel mundial carecen de agua potable en su hogar. En otras palabras: cada minuto, un recién nacido muere por infecciones causadas por falta de agua limpia.  En México más de 9 millones de mexicanos sufren de escasa agua potable.

Uno de nuestros ejes de acción en CADENA es atender esta necesidad. La mayoría de nuestras misiones tienen como objetivo proveer de agua a comunidades marginadas y vulnerables en México, Venezuela, Colombia, Guatemala, Puerto Rico y muchos países más.

Para ello, utilizamos los filtros de agua Sawyer—un dispositivo a base de membrana hueca, fácil de transportar, instalar y usar—que tiene la capacidad de filtrar hasta 800 litros de agua al día y, con un buen mantenimiento, puede durar hasta 5 años.  En diciembre del año pasado conectamos estos filtros a sistemas de captación de agua de lluvias en Tabasco, dándole acceso a agua potable de forma natural a cientos de afectados por la contaminación en las lagunas de Centla. 

Más recientemente, visitamos el sur de India, donde capacitamos a maestros de escuelas, afectadas por las inundaciones del 2018, en el uso de 300 filtros de agua. Si es bien mantenida, esta tecnología podría llegar a cambiar la vida de más de 60, 000 personas en la región.

Tinacos utilizados para proveer agua a la región de Kerala, India.

En CADENA creemos que este tipo de soluciones tácticas, de bajo costo y de largo plazo son la clave para la solución de los problemas más urgentes que enfrenta la humanidad. Sin agua no hay vida. La importancia de este recurso no se puede subestimar.

CADENA Chile inaugura oficina en Mar Jónico

A más de un año de su llegada a Chile, CADENA refuerza el trabajo de alianza con las comunidades.

El día martes 5 de marzo, CADENA Chile, en conjunto con la Comunidad Bnei Israel, inauguraron una nueva oficina en las dependencias de Mar Jónico.  Desde la NBI señalan que “a partir del mes de marzo, la Comunidad NBI tiene el honor de anunciar un convenio con la Fundación Cadena de Chile para el uso de las instalaciones de Mar Jónico. Estar cerca y aunar esfuerzos fortalecerá a ambas instituciones”.

David Preminger, director de CADENA Chile, agradece a la NBI por esta oportunidad: “Estamos muy agradecidos con la NBI, hemos encontrado una nueva casa, con grandes posibilidades de crear nuevas sinergias que van a hacer seguir creciendo a la Comunidad”. Esta nueva alianza traerá consigo múltiples beneficios, ya que no solo se genera un espacio para realizar el trabajo de CADENA, sino que también refuerza la idea de unidad. “Compartimos la visión de ser parte de una comunidad inclusiva y solidaria. Compartimos los valores de la ayuda y la educación de nuestros jóvenes. Compartimos que lo esencial son los vínculos entre las personas. Ahora también vamos a compartir el espacio”, dicen desde la NBI.

Desde CADENA indican que este es un gran paso para la Fundación: “estamos contentos porque esto significa que estamos haciendo bien las cosas. Estamos pensando constantemente en cómo seguir siendo un aporte para la comunidad y el país. Estamos seguros que tanto la NBI como el resto de la comunidad nos van a ayudar para hacer cosas aún más grandes”.

De esta forma, CADENA Chile inicia una nueva etapa de vida, la cual contempla nuevos proyectos y nuevas alianzas. “Esperamos poder responder de la mejor manera a la confianza que la NBI nos está entregando. Tenemos certeza que van a resultar grandes cosas de esta alianza y que esto es solo el comienzo que nos llevará a la implementación de mejores y más grandes ideas”, finaliza Preminger.

Día internacional de la mujer

Como trabajadores humanitarios, nuestra experiencia en el campo nos ha revelado la profunda desigualdad de género que impera en Latinoamérica y en el mundo. En las aldeas más propensas a todo tipo de riesgos naturales, las mujeres son muchas veces relegadas al trabajo del hogar. Irónicamente en situaciones de desastre este rol adquiere primacía, al ser las mujeres el pilar de la familia, que es el círculo más íntimo de resiliencia social. Sin embargo, al no tener el mismo acceso a la educación o a los mecanismos de toma de decisiones comunales como los hombres, las decisiones tomadas en esos contextos pueden tener consecuencias fatales.

Por desgracia, la desigualdad en términos de género es un fenómeno global. Un informe de ONU Mujeres de 2018 muestra que hay 4.4 millones más de mujeres que viven en la extrema pobreza, en comparación con hombres. Según el mismo reporte, 300,000 mujeres mueren anualmente por causas relacionadas con el embarazo. Entre grupos étnicos (como los indígenas o los afrodescendientes), de por si marginados, las mujeres son aún más; en 18 países los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen, y 49 países carecen de leyes que protegen la violencia en el hogar.

Como organización latinoamericana, operamos en un contexto epidémico de violencia de género. Según un informe de Small Arms Survey de 2016, entre los 25 países del mundo con mayores tasas de feminicidios, 14 están en América Latina y el Caribe. En México, por poner un ejemplo, se asesinaron a siete mujeres cada día, en el mismo año.

Para nosotros el Día Internacional de la Mujer es una ocasión para abogar por justicia social.  Estamos convencidos de que esta desigualdad y violencia afecta el tejido social y merma la capacidad de resiliencia de las poblaciones, haciéndolas más proclives a ser afectadas por todo tipo de desastres.

Y es que, para los que trabajamos en la ayuda humanitaria, la igualdad de género no es un tema cultural: es de sobrevivencia.  Por eso buscamos empoderar a mujeres en posiciones de liderazgo, no solo por medio de programas como Brigadas por la Resiliencia sino también poniendo el ejemplo. En Miguel Hidalgo, Chiapas la arquitecta Paola Suarez lideró todo el proceso de reconstrucción de más de 100 viviendas, rompiendo, por medio de su liderazgo, los estereotipos locales y poniendo pauta para cambiar, aunque sea un poco, los roles de género.

Alerta roja para la región de Arica y Parinacota por el desborde de dos ríos.

Por: Uri Kirshbom, equipo de Comunicaciones CADENA Chile.

A principios de febrero, lluvias intensas causaron el desborde de rios en comunas de la región de Arica y Parinacota, en Chile. El desastre dejó 6 muertos, 45 damnificados, 282 albergados, 173 viviendas destruidas, 127 viviendas con daños mayores y 1546 con daños menores.

Las regiones del Norte fueron afectadas por la tierra seca del terreno, sobre la cual aparecieron grietas de distintos tamaños. Las altas temperaturas de verano y la irrupción de la lluvia contribuyó al desastre, trayedo consigo el desborde de los ríos Ancha y San José.

CADENA Chile realizó una misión de avanzada para evaluar necesidades e instalar filtros de agua y una segunda donde se instalaron más filtros y bidones de agua, además de realizarse intervenciones psicológicas. Gracias a esto, 94 familias ––en las localidades de Caleta Vítor, Valle de Costa y Camarones––puedan beber ahora agua salubre.

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Día Internacional para la Reducción de los Desastres

CADENA nació hace más de una década con el objetivo de brindar ayuda inmediata y estratégica a víctimas de desastres naturales. A lo largo de estos años hemos encontrado patrones que nos hacen suponer que muchas tragedias se podrían haber prevenido.  En el marco del Día Internacional para la Reducción de los Desastres, entrevistamos al presidente de CADENA, Benjamín Laniado, que ha tenido más de 12 años de experiencia en gestión de ayuda humanitaria en desastres:

1. ¿Qué avances has notado durante tu trayectoria humanitaria en el tema de reducción de desastres naturales?

Hoy en día la gente está más consciente de la importancia del enfoque preventivo en reducción en desastres. En este punto quiero decir que el término «desastres naturales” es problemático, ya que somos nosotros los que construimos nuestros riesgos. La naturaleza no causa los desastres. Es importante estar consciente de esto. Esta relación con el medio ambiente y con la sociedad se debe de renegociar.  

En pocas palabras: se debe de asignar recursos económicos a la construcción de resiliencia. Esta palabra, tan importante, debería de estar escrita en la constitución de cada país: es un deber cívico.

2. “Resiliencia” es una palabra que se ha utilizado mucho durante los últimos días, pero ¿qué quiere decir ?

Resiliencia es la capacidad que tiene cualquier individuo o organización a hacer frente a la adversidad de manera versátil y elástica para recuperarse lo más pronto posible y salir mejor que como estaba antes.”

3. ¿Porqué es importante construir resiliencia?

La resiliencia es importante porque permite pasar del marco de la respuesta a desastres (que genera paternalismo, dependencia, y control poblacional a través del asistencialismo) a la transferencia de capacidades a la población.  

Lo importante en la construcción de resiliencia es estar conscientes de los riesgos y tomarlos bien en serio, el sistema urbano nos ha hecho pensar que no somos vulnerables, pero esto es mentira: hay muchas ciudades que son golpeadas por sismos e inundaciones, y por supuesto, zonas marginadas que están sujetos al impacto de un fenómeno natural.

4. ¿Puedes darnos un ejemplo de un desastre que pudo ser evitado con medidas de prevención?

Miles de personas se podrían haber salvar en los temblores de Haití y Nepal si estos pases contarán con sistemas de alertamiento sísmico. Hay muchísimos de estos sistemas, cada uno adaptado a la características geográficas; no tenerlo es una falta de responsabilidad.  

Otro ejemplo podría ser lo que sucedió en el Volcán de Fuego, en Guatemala: la población sabía que estaba en una área de riesgo, y decidieron quedarse ahí, pero el problema es que no había un protocolo; no sabían cómo actuar.

5. ¿Qué está haciendo CADENA para reducir el riesgo en comunidades vulnerables?

Tenemos un programa que se llama “Brigadas para la resiliencia”. Consiste en socializar a líderes en las comunidades para que adquieran capacidades y puedan socializar el conocimiento.

“Brigadas para la resiliencia” está basado en dos programas exitosos: el primero es de Chiapas y se llama “Brigadas comunitarias”.  Es un sistema de alrededor de 4,000 comités locales a los que se les capacita en manejo de desastres. La segunda des “Islas de resiliencia”, un modelo israelí que consiste en tener 15 personas bien capacitadas por cada 1,000 habitantes, esto genera un impacto exponencial que es muy adaptativo.  

“Brigadas para la resiliencia” hemos realizado entrenamientos de maestros y líderes sociales en Veracruz, Tabasco, Estado de México, Guerrero y Baja California Sur.

Y ya estamos viendo resultados: en Los Cabos en agosto 2017 hubo un huracán en la región y las brigadas hicieron un gran trabajo. No necesitaron asistencia externa, ni ayuda humanitaria; se convirtieron en líderes de sus comunidades.

6. Por último, ¿qué puede hacer una persona común y corriente para reducir los riesgos de desastres?

Primero que nada hay que pensar en qué tipo de zona se está viviendo, en términos geológicos, urbanos y sociales. Hay que conocer los riesgos (sísmicos, hídricos, etc.) de tu ciudad, de tu comunidad, de tu cuadra y de tus regiones. Muchas veces les pasamos el responsabilidad de hacer esto al gobierno; pero en realidad esta responsabilidad esto cae en el individuo, en la comunidad.   

 

Día Internacional de la Salud Mental

El impacto de un desastre natural trasciende lo meramente físico. Un sismo, un incendio, una inundación o una erupción volcánica, deja en las víctimas una huella indeleble, sobre todo cuando se ha perdido una casa o a un ser querido.  En el nivel más básico, somos criaturas de hábito, gracias a ciertas rutinas generamos un sentimiento de seguridad y confort. Cuando estas prácticas son afectadas por desastres naturales, prevalece un sentimiento de confusión y desamparo.

A lo largo de nuestros 12 años en experiencia humanitaria, hemos presenciado en carne propia el impacto que los desastres tienen en la vida psíquica del individuo y la colectividad. El estrés post-traumático se debe de atender inmediatamente, aunque no se soluciona a corto plazo.

«Uno llega a la zona de desastre y atiende necesidades básicas inmediatas: agua, calor, refugio. La información tranquiliza, el contacto con el otro genera una sensación de calma”,  comenta Liora Pupko Sissa, Coordinadora del área de Psicología de CADENA.

Bajo la tutela de Pupko, CADENA realiza tres tipos de intervenciones en comunidades afectadas:

  1. Primero auxilios psicológicos: enfocados en resolver las necesidades más imperantes en las primeras 72 horas después de una crisis.
  2. Atención post-crisis: enfocado en aliviar el trauma infantil por medio de «Mi Libro de Resiliencia», un recurso para niños de 5 a 15 años.
  3. Seguimiento a largo plazo: estancias a largo plazo en comunidades afectadas y continuidad de casos.

Más allá del sector de desastres, en CADENA reconocemos que la salud mental es un tema de urgencia a nivel internacional. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 450 millones de personas sufren de algún trastorno mental o de conducta. Una de cada cuatro familias tiene por lo menos un miembro afectado por un trastorno mental.

Sin embargo, según Liora Pupko, en México sigue habiendo muchos tabúes sobre el tema: “Así como en los desastres existen mecanismos de prevención, existen mecanismos de prevención de salud mental—hacer ejercicio, meditar, etc— que se pueden desarrollar para ser más resistentes frente a futuras crisis.»

Participación en Seminario de Prevención de Desastres Naturales en Chile, dictado por la ONEMI

El día 30 de agosto se llevó a cabo el Seminario «Monitoreo y Alerta de Amenazas en Chile: Claves en la prevención de desastres». Esta actividad, organizada por organismos parte del Sistema de Protección Civil, la Universidad Tecnológica de Chile (INACAP) y la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior y Seguridad (ONEMI), tenía por objetivo educar —a profesionales de medios de comunicación, estudiantes universitarios y miembros de instituciones involucradas en la gestión de riesgos y desastres— respecto a los sistemas de monitoreo de los diversos organismos chilenos y las amenazas que se prevee que Chile podría enfrentar.

Fue una intensa jornada que contó con la participación de los más altos mandos nacionales en temas de emergencias y desastres naturales, y nuestra Encargada de Emergencias -Daniela Valenzuela- acudió y presenció las 7 interesantes presentaciones: «¿Cómo enfrentamos en Chile las emergencias? Situación actual y desafíos»  Ricardo Toro, Director Nacional de la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI); «Monitoreo de terremotos en Chile: Problema local, solución global» de Sergio Barrientos, Director del Centro Sismológico Nacional (CSN); «Proceso operativo del Sistema Nacional de alarma de maremotos ante un sismo.» del Contraalmirante Patricio Carrasco, Director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA); «Monitoreo meteorológico y sistema de alertas de amenazas de la DMC» de Arnaldo Zúñiga, Jefe de Difusión y Monitoreo de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC);  «Las remociones en masa: estado del arte en Chile» de Paola Ramirez, Jefa de la Unidad de Peligros Geológicos y Ordenamiento Territorial del Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN);  «Vigilancia y evaluación de peligros volcánicos en Chile» de  Rodrigo Calderón, Red Nacional de Vigilancia Volcánica del Servicio Nacional de Geología y Minería y » Gestión de CONAF en la detección y control de incendios forestales» de Fernando Maldonado, Jefe del Departamento en Desarrollo e Investigación de la Gerencia de Manejo del Fuego de la Corporación Nacional Forestal (CONAF)

«Fue una experiencia motivante y enriquecedora el poder ver a tantas entidades gubernamentales y no gubernamentales haciendo un esfuerzo por prevenir los daños que puedan causar posibles desastres en un país con una geografía tan propicia a ellos», comenta Daniela tras la jornada, «Chile está sin duda poniendo los esfuerzos en la prevención organizada como pilar fundamental en el enfrentamiento de los riesgos hidrometeorológicos que podríamos afrontar, y hay más de un espacio donde CADENA va a poder entrar a ayudar». Bajo la dirección de Ricardo Toro, la ONEMI se mantiene comprometida con la organización y capacitación del Sistema de Protección Civil a lo largo de todo el país para el enfrentamiento de la emergencia. En palabras del mismo Toro: invertir en prevención de riesgo y desastres es condición previa para lograr un desarrollo sostenible en un clima cambiante».

“Mi experiencia como voluntario de CADENA”

Por Ari Gloger, voluntario de CADENA Chile y encargado de Alianzas Estratégicas y Fundraising:

Es dificil de explicar, lo que es participar en una misión de ayuda Mano a Mano. He estado en el Cajón del Maipo entregando ropa y comida a personas en condiciones precarias para ayudarlas a pasar de mejor manera el frío invierno; y, en la frontera de Colombia con Venezuela, entregando filtros de agua y lámparas solares a miles de venezolanos desplazados por la crisis humanitaria de su país. En ambos casos, los voluntarios nos encontramos con historias de personas que luchan, día a día, por salir adelante.

Estas vidas ocurren de manera paralela a las nuestras y son muchas veces invisibles en nuestra sociedad consumista. Me llena de satisfacción saber que estamos mejorando la vida de estas personas. Sí, ayudamos con bienes materiales —efectivos en la solución de problemas cotidianos—pero, sobre todo por medio de la interacción humana. Porque un corazón abierto, unos oídos dispuestos a escuchar, y unos brazos extendidos en un abrazo son muchos mas valiosos que cualquier bien material.

Es nuestro deber moral hacernos cargo de situaciones a las que no podemos ser indiferentes. A través de sus voluntarios, CADENA llega al corazón de las personas a las que ayuda.  Quizas no podremos sacar a la persona de su problema, pero nuestro apoyo emocional, nuestra capacidad de visibilizar su condición en comunidad internacional y sobre todo, el simple hecho de demostrarles que no están solos, hace una enorme diferencia.

Estar en el campo de acción con voluntarios de todas partes del mundo unidos por el mismo ideal ha sido de las experiencias más impresionantes que me ha tocado vivir.  Recorrer Colombia, escuchar, de primera fuente, las atrocidades de las que tienen que escapar tantos venezolanos; ver las condiciones —sin agua potable, sin asistencia médica, a merced de las guerrillas y lejos de sus seres queridos—en las que tienen que subsistir  y poder colaborar con un granito de arena para aliviar su situación y su dolor es, sin duda, una labor que me ha cambiado la vida y me hace mirarla, ahora, con otros ojos.

Colecta Contra el Frío y Misión San José de Maipo, Chile

Durante dos días del mes de junio, debido a una gran ola de frío que atravesó Santiago,Chile, se formó un centro de acopio en el Instituto Hebreo de Santiago. A partir de variadas donaciones, se recolectaron ahí 142 cajas llenas de artículos de abrigo y alimentos no perecibles.

Gracias a este importante aporte, a finales de junio se pudo ayudar a 30 personas en situación de calle, entregándoles frazadas y abrigo, acompañando la ruta de calle del Hogar de Cristo.

Además, el día 8 de julio, CADENA Chile pudo entregar 248 prendas de ropa, 46 frazadas y 117 paquetes de alimentos a madres solteras y habitantes de la Población Los Pitufos, ubicada en San José de Maipo, junto con la colaboración del Colegio Santo Tomás de Ñuñoa.

Esta misión se llevó a cabo durante todo el día domingo, en donde voluntarios de CADENA Chile dispusieron de su tiempo no sólo para entregar prendas y alimentos, sino también compartir con los habitantes de la población. Roberto Gloger, uno de los voluntarios de la misión, señala:  “poder colaborar y estar en contacto directamente con la gente, ayudarla, ha sido muy reconfortante. Los invito a sumarse a no solo ver y escuchar lo que hace CADENA, sino que  aparticipar con ellos.”