Entendiendo la fiesta de Sucot a través de una misión en Kenia

El siguiente artículo fue escrito por Abdo Jasqui Roffe, voluntario de CADENA:

 ¿Para que quiere D-os que hagamos una choza y habitemos en ella por 7 días? 

Yo encontré la respuesta en una misión de ayuda humanitaria en un pueblo remoto en Turkana, Kenia. Tardamos varios días en llegar a este lugar alejado de toda civilización. Al llegar nos esperaban cientos de señoras que habían caminado por días y noches en el desierto para recibir un poco de comida. Mientras se iba acercando el camión, los niños comenzaron a gritar los nombres de algunos de los voluntarios que habían estado en ese lugar el año anterior. Ellos recordaban la escasa pero valiosa ayuda que se les había entregado.

En el transcurso de la misión logré comprender las dificultades que se viven en el desierto. Comprendí lo que significa no tener agua, comida, cultivos, sombra y cosas básicas que damos por hecho en nuestra vida. Esta experiencia me llevó a pensar en las dificultades de los judíos en desierto, cuando D-os los abrazo y los cuido por 40 años. Es así como comprendí el primer mensaje que nos transmite Sucot: el agradecer a D-os por ayudarnos en nuestra trayectoria por el desierto, con las “anane hakabod” (las nubes se santidad) que simbolizan la sucá, además del man, el poso de agua y muchos milagros.  

El segundo mensaje me vino al salir de mi realidad, con todas sus comodidades, y poder ver la escasez en su máxima expresión; y así, regresar a mi vida agradeciendo todas las bondades que tengo. Vi niños sin zapatos, sin útiles, sin comida, sin ropa, jugado con una pelota hecha de un calcetín. D-os quiere que nos salgamos de nuestra casa por una semana y vivamos en las incomodidades de una choza y así poder observar nuestra vida desde otro ángulo y agradecer todo lo que tenemos. 

Comprendí un tercer y último concepto: D-os quiere que recordemos por una semana de dónde venimos y quienes éramos; unos simples esclavos recién redimidos sin méritos propios, en un desierto, tratando de llegar a una tierra prometida. Pero D-os sabía que llegaríamos a la tierra de Israel y nos convertiríamos en un pueblo grande. Por eso pidió que hagamos una choza, para que nunca olvidemos quiénes somos y de dónde venimos; para que comprendamos al extranjero, porque fuimos extranjeros en la tierra de Egipto; que ayudemos al pobre, porque éramos pobres en el desierto.

Día Internacional para la Reducción de los Desastres

CADENA nació hace más de una década con el objetivo de brindar ayuda inmediata y estratégica a víctimas de desastres naturales. A lo largo de estos años hemos encontrado patrones que nos hacen suponer que muchas tragedias se podrían haber prevenido.  En el marco del Día Internacional para la Reducción de los Desastres, entrevistamos al presidente de CADENA, Benjamín Laniado, que ha tenido más de 12 años de experiencia en gestión de ayuda humanitaria en desastres:

1. ¿Qué avances has notado durante tu trayectoria humanitaria en el tema de reducción de desastres naturales?

Hoy en día la gente está más consciente de la importancia del enfoque preventivo en reducción en desastres. En este punto quiero decir que el término «desastres naturales” es problemático, ya que somos nosotros los que construimos nuestros riesgos. La naturaleza no causa los desastres. Es importante estar consciente de esto. Esta relación con el medio ambiente y con la sociedad se debe de renegociar.  

En pocas palabras: se debe de asignar recursos económicos a la construcción de resiliencia. Esta palabra, tan importante, debería de estar escrita en la constitución de cada país: es un deber cívico.

2. “Resiliencia” es una palabra que se ha utilizado mucho durante los últimos días, pero ¿qué quiere decir ?

Resiliencia es la capacidad que tiene cualquier individuo o organización a hacer frente a la adversidad de manera versátil y elástica para recuperarse lo más pronto posible y salir mejor que como estaba antes.”

3. ¿Porqué es importante construir resiliencia?

La resiliencia es importante porque permite pasar del marco de la respuesta a desastres (que genera paternalismo, dependencia, y control poblacional a través del asistencialismo) a la transferencia de capacidades a la población.  

Lo importante en la construcción de resiliencia es estar conscientes de los riesgos y tomarlos bien en serio, el sistema urbano nos ha hecho pensar que no somos vulnerables, pero esto es mentira: hay muchas ciudades que son golpeadas por sismos e inundaciones, y por supuesto, zonas marginadas que están sujetos al impacto de un fenómeno natural.

4. ¿Puedes darnos un ejemplo de un desastre que pudo ser evitado con medidas de prevención?

Miles de personas se podrían haber salvar en los temblores de Haití y Nepal si estos pases contarán con sistemas de alertamiento sísmico. Hay muchísimos de estos sistemas, cada uno adaptado a la características geográficas; no tenerlo es una falta de responsabilidad.  

Otro ejemplo podría ser lo que sucedió en el Volcán de Fuego, en Guatemala: la población sabía que estaba en una área de riesgo, y decidieron quedarse ahí, pero el problema es que no había un protocolo; no sabían cómo actuar.

5. ¿Qué está haciendo CADENA para reducir el riesgo en comunidades vulnerables?

Tenemos un programa que se llama “Brigadas para la resiliencia”. Consiste en socializar a líderes en las comunidades para que adquieran capacidades y puedan socializar el conocimiento.

“Brigadas para la resiliencia” está basado en dos programas exitosos: el primero es de Chiapas y se llama “Brigadas comunitarias”.  Es un sistema de alrededor de 4,000 comités locales a los que se les capacita en manejo de desastres. La segunda des “Islas de resiliencia”, un modelo israelí que consiste en tener 15 personas bien capacitadas por cada 1,000 habitantes, esto genera un impacto exponencial que es muy adaptativo.  

“Brigadas para la resiliencia” hemos realizado entrenamientos de maestros y líderes sociales en Veracruz, Tabasco, Estado de México, Guerrero y Baja California Sur.

Y ya estamos viendo resultados: en Los Cabos en agosto 2017 hubo un huracán en la región y las brigadas hicieron un gran trabajo. No necesitaron asistencia externa, ni ayuda humanitaria; se convirtieron en líderes de sus comunidades.

6. Por último, ¿qué puede hacer una persona común y corriente para reducir los riesgos de desastres?

Primero que nada hay que pensar en qué tipo de zona se está viviendo, en términos geológicos, urbanos y sociales. Hay que conocer los riesgos (sísmicos, hídricos, etc.) de tu ciudad, de tu comunidad, de tu cuadra y de tus regiones. Muchas veces les pasamos el responsabilidad de hacer esto al gobierno; pero en realidad esta responsabilidad esto cae en el individuo, en la comunidad.   

 

Hábitos para conservar tu salud mental en buen estado

A continuación, presentamos una reflexión en el marco del Día Internacional de la Salud Mental.  El texto es de Claudia Sánchez Musi, psicóloga clínica y psicoterapeuta especializada en Psicología de Emergencias y Desastres.    

La salud mental es la base para asegurar el bienestar general de las personas, sociedades y países. Ésta puede ser definida como el estado de bienestar que permite a las personas realizar sus habilidades, compartir sus dones y talentos, afrontar el estrés normal de la vida, trabajar de manera productiva y hacer una contribución significativa a sus comunidades.

No obstante, la mayor parte del mundo no le da la misma importancia a la salud metal como a la salud física. Por el contrario, la salud mental ha sido objeto de abandono e indiferencia.

“Salud mental” es una palabra o concepto que nos lleva a pensar en la locura, en algún tipo de psicopatología o trastorno mental severo. Nos parece importante cuidar la salud y la apariencia de nuestro cuerpo, pero … ¿qué hay de los buenos hábitos para mantener la salud de nuestra mente? Rara vez nos preocupamos por nuestra propia salud mental o hacemos algo de forma consciente para cuidarla, asumiendo que estamos bien porque no nos consideramos “locos” o “tan locos”.

Pero la salud mental va mucho más allá de la ausencia de trastornos mentales, es un estado completo de bienestar físico, psicológico y social, y no solo una ausencia de patologías.

A continuación, te comparto algunos hábitos para tener una buena salud mental:

  1. El ejercicio físico y el movimiento es el primer y más importante paso para estar sanos mentalmente.
  2. Comer bien e hidratarte: la falta de hidratación puede convertir a tu mente en una pasita anestesiada.
  3. Duerme mínimo 8 horas diarias, la falta de sueño puede, literalmente, enloquecernos.
  4. Alimenta tu autoestima. Trabajar con el amor propio no es cuestión del ego, es una parte fundamental de la salud mental. Las personas que no se aman tienden a la desvalorización y pueden caer en depresiones severas, ansiedad generalizada, y otros problemas mentales.
  5. Aprende a poner límites: a decir «no» y a cortar con relaciones y personas tóxicas.
  6. Transforma tus pensamientos. Tener pensamientos positivos no significa unirte a un “optimismo utópico”; los pensamientos negativos y el fatalismo es la cuna de cualquier trastorno mental.
  7. Cultiva tu pasión. Haz aquello que más te gusta, eso que te conecta con el gozo. Nada, pinta, escribe, canta, crea, lee, en fin, date tiempo y espacio para recargar tu mente.
  8. Nunca temas a la verdad, la verdad es curativa.
  9. Medita, respira, contempla. Realiza cualquier actividad o inactividad que entrene tu mente a estar en silencio.
  10. Busca el contacto con la naturaleza.
  11. Ejercicio de drenaje mental: te sugiero que cada mañana cuando te levantes escribas tres hojas en un cuaderno. Simplemente deja que se vacíen tus pensamientos. No importa que no tengan coherencia o que brinques de un pensamiento a otro. Lo importante es que drenes todos los pensamientos negativos y preocupaciones. Éste es un ejercicio muy efectivo, ya que ayuda en muchos niveles de la mente. Despierta tu capacidad de auto-observación y aumenta de forma considerable tu creatividad a lo largo del día.
  12. Busca estar en contacto con todo lo que te genere buen humor, la risa y la alegría son aspectos importantes para mantener una mente sana.
  13. ¡No te satures! El exceso de información no te hace ni más inteligente, ni más culto, ni te ayuda a estar a la vanguardia. Exceso de redes, exceso de lecturas, exceso de noticias, exceso de “deberes” saturan a tu mente y la enferman.

El fin del mundo: lo que vi en Las Bahamas.

Por: Benjamin Laniado, Secretario General de CADENA.

La isla de Ábaco en las Bahamas era un lugar pariadisiaco con una población de 17,000 personas y bonitas casas de madera junto un mar azul y transparente. Todo eso cambió hace tres semanas, cuando el Huracán Dorian, con sus vientos de 300 kilómetros por hora, se estacionó sobre la isla.

La tormenta de categoría 5, la más grande en la zona, durante mucho tiempo, fue una fuerza destructora que no se iba. Cuando por fin siguió su turno, dejó a su paso a la población más vulnerable de la isla: haitianos, dominicanos y demás inmigrantes ilegales sin papeles para viajar; ancianos y ancianas de la tercera edad sin las fuerzas para comenzar su vida de nuevo en otro lugar.

A pesar de que la Isla Grand Bahama tenía más población, ya estaba siendo atendida: nosotros nos preocupamos para llegar ahí donde pocos habían llegado. Por eso decidimos ir a Ábaco.

Para llegar a la isla tuvimos que hacerlo en avioneta desde Miami, ya que el huracán había complicado el acceso por mar. Arribamos cuatro personas al aeropuerto Treasure Kay, que había sido recién habilitado, con la misión de entregar 418 lámparas solares, hacer trabajo psico-social y consultas pre-hospitalarias.

Parecía como si hubiera estallado una bomba. Todas las construcciones (excepto el hospital, el edificio de gobierno y una que otra iglesia, que servían como centros de acomodamientos) estaban aniquiladas. Para movernos por la isla tuvimos que usar un coche que encontramos y gasolina que nos donaron ONGs que ya estaban en el área. Había otros integrantes de ONGS dispuestos a ayudar: en este sentido, he visto como la coordinación y cooperación entre ONGs ha mejorado durante los últimos años.

Cooperamos con Rubicón y Heart to Heart, dos organizaciones humanitarias, para llegar a las familias que más lo necesitan. Las lámparas fueron, sin duda, el bien más importante y popular que regalábamos. No hay electricidad en la isla, y las lámparas, que se cargan con la luz del sol, también funcionan para cargar celulares. Muchos de los que se quedaron en la isla no tenían contacto con sus seres queridos, no les podían avisar que estaban vivos: las lámparas solares les permitieron hacer eso.

Regresamos profundamente afectados por lo que vimos, pero inmediatamente nos pusimos a trabajar. Ahora hay un segundo grupo de voluntarios en la isla, que, junto con la Marina Mexicana, zarpó de Veracruz para hacer entrega, mano a mano, de 60 toneladas de ayuda. Por otro lado tenemos un centro de acopio muy grande en la oficina central de Miami, con más toneladas de ayuda, y estamos armando una misión para instalar shelters, ya que el proceso de recostrucción será arduo y largo.

Además de eso, estamos en contacto con el embajador de Israel y junto con él estamos trayendo tecnología israelí que ayudará a reciclar basura y traer agua.

Los habitantes de las Bahamas no están solo. Es tiempo de ayudar.

Día Internacional de la Beneficiencia

La beneficencia contribuye a la creación de sociedades inclusivas y resistentes, permite aliviar los peores efectos de las crisis humanitarias, ayuda a concienciar sobre los derechos de los marginados y desfavorecidos, y permite guardar nuestra humanidad en situaciones de conflicto. Según la ONU: ”La beneficencia puede contribuir a la promoción del diálogo, la solidaridad y la comprensión mutua entre las personas.”

El Día de la Beneficiencia se conmemora para celebrar el fallecimiento de la a Madre Teresa. La Madre Teresa nació en 1910 en la antigua Yugoslavia; en 1928 se fue a la India, donde se dedicó a ayudar a los indigentes. En 1948 se hizo ciudadana india y en 1950 fundó la orden de las Misioneras de la Caridad en Calcuta. Durante 45 años ejerció su labor, que alcanzó notoriedad por su trabajo entre los más pobres y los moribundos. En 1979, ganó el Premio Nobel de la Paz. Para ella, «la pobreza y la angustia constituyen una amenaza a la paz».

La beneficencia no solo es necesaria. Es urgente. En este momento estamos realizando una misión de gran importancia para atender a los afectados del huracán Dorian. Con vientos de hasta 300 km/hr, el huracán Dorian es el más fuerte en azotar las Bahamas desde que se tiene registro. Un millón de personas han sido desplazadas por el posible paso del huracán. Florida, Georgia y Carolina del Sur se encuentran en alerta máxima.

Los equipos internacionales de evaluación de daños y de búsqueda y rescate del Go Team CADENA, se encuentran preparados para salir y brindar ayuda. Pero necesitamos de ti.

Apoya con una donación. Puedes salvar vidas.

Humanos al borde de la existencia: crónica de la misión a Turkana

 Las comunidades semi-nomádicas de Turkana (Kenia) están en jaque: sus ganados han muerto, sus plantíos también. No hay agua ni comida. El fenómeno meteorológico El Niño Turkana y el calentamiento global los han orillado al borde de la existencia.

Por eso CADENA realizó una misión para ayudar.   El 27 de mayo, el grupo de 26 voluntarios –de Sudáfrica, Estados Unidos y México—partió de Nairobi a Lodward en avión, donde pasaron una noche para tomar otra avioneta y llegar a Turkana; una vez ahí, tomaron Jeeps para atravesar, durante cinco horas, un interminable desierto.  

26 voluntarios –de Sudáfrica, Estados Unidos y México— frente al Jeep en el campamento de ayuda.

La misión se coordinó desde marzo 2019.  Abril Páez, Directora de Emergencias, llegó a Nairobi cinco antes de que llegaran los voluntarios, para conseguir medicinas, comida y pruebas de malaria junto con la directora de Misiones Internacionales, Erika Glanz.

“Durante los vuelos, los paisajes eran increíblemente áridos” dice Sofía Tuachi, voluntaria mexicana de 20 años que trabaja en la Comunidad Sefaradí, “era un color café homogéneo, no se veía ni una sola señal de agua.”

Después de más de 25 horas de viaje, el convoy por fin llegó a su base de operaciones, un pequeño campamento—sin agua, ni luz, ni baños—en la mitad del desierto. Inmediatamente después de llegar, los voluntarios se dividieron en grupos para atender a los niños, organizar la ayuda y separar las medicinas.

“De pronto se escuchó un ruido muy fuerte,” comenta Tuachi, “nos acercamos y vimos que miles de señoras estaban cantando y bailando, era una bienvenida. Me senté con una señora mayor que se llamaba María, que me tomó de las manos y entré en un tipo de trance. No sentía nada, solo calor. Y de repente abrí los ojos y una niña estaba llorando en frente de mi. Le sonreí. Se sentó en mis piernas y me abrazó: fue un momento de claridad.”

Mientras esto sucedía, la doctora de la misión Sofía Canales Albarrán ya había organizado un pequeño consultorio en una construcción de dos cuartos junto con Derrick, un doctor local y Joseph, quien le ayudó a coordinar las visitas. 

 “El reto principal fue conseguir un traductor.” dice Canales, “yo había estudiado algunas frases en suajili, pero ahí hablaban un dialecto que se llama Nturkana. Un niño, Columbus, me ayudó en esto. Fue mi mano derecha durante toda la misión.”

Derrick, Columbus, la Dra. Canales, y Joseph frente al consultorio temporal.

Aquel primer día, Canales trabajó ocho horas sin descansar, mientras que afuera del consultorio más de ochenta personas se formaban para recibir consulta médica por primera vez en su vida.

Canales, que ha realizado siete misiones humanitarias—cinco cortas en México, una estancia de seis meses en Vietnam y una, de un mes, en la India—dice que nunca ha visto nada igual: “No importa cuánto te lo platiquen. Nada te prepara para ese shock.”

Durante los 4 intensos días de la misión—mientras los demás voluntarios entregaban comida, jugaban con los niños, enseñaban el uso de toallas sanitarias y entregaban lentes— Canales atendía de 60 a 70 pacientes por día.

Entre ellos: una señora que no podía caminar por una severa infección estomacal; una joven a la que una espina de siete centímetros le había atravesado el dedo del pie; y un bebé que tenía neumonía y requería de terapia intensiva: “Era el bebé más desnutrido que he visto en toda la misión” comentó Canales, “un niño de tres años que no se podía parar porque sus piernas no le aguantaban el peso del cuerpo.”  

Por su parte, Tuachi, que pasó el tiempo con los niños, pensaba que la despedida iba a ser brutal: “Al final del periodo, en el camión de regreso, pensé que iba a ser un manojo de llanto. Pero al final salí con una sonrisa y el corazón lleno. No importó el hecho de no tener baños, o estar a la intemperie. El fin siempre fue entregarse por completo. Y eso me dejó mucho más.”

En total, en la misión se donaron gafas de sol (para cataratas), cepillos de dientes, toallas sanitarias ecológicas, ropa de bebé, zapatos, suministros escolares y 21 toneladas de comida a 9.119 personas—entre ellos 1.718, mayores de edad y 2.219 niños. Además, se atendieron a 262 personas.

Esta no es la primera vez que realizamos este tipo de misiones; desde hace cinco años visitamos Kenia con el afán de ayudar, y el próximo año regresaremos para brindar ayuda a los que más la necesitan: “El compromiso humanitario trasciende fronteras,” el Secretario General de CADENA, Benjamín Laniado, mencionó “como organización internacional, movemos mar y tierra para llegar a dar un poco de esperanza a los que viven en los lugares más recónditos del mundo.”

Día Internacional del Rescatista

Hoy, que se celebra el Día Internacional del Rescatista, queremos tomar el tiempo para agradecer a todos los voluntarios de CADENA que ponen en juego su vida para salvar las de otros. El rescatista es el vínculo más inmediato e importante después de un desastre: cuando se trata de una emergencia, la diferencia entre la vida y la muerte depende de la velocidad de la atención y de los conocimientos y destrezas del profesional interviniente.

Wolf, uno de nuestros rescatistas, con nuestro perro Enzo buscando vidas en un edificio colapsado.

Por esto CADENA formó el Go Team, un equipo internacional de ayuda humanitaria entrenado en la ISHA (Israeli School of Humanitarian Aid), una de las escuelas de ayuda humanitaria más prestigiosas del mundo, en Israel.

El Go Team se capacita constantemente para estar siempre listo ante cualquier eventualidad nacional o internacional; se especializa en rescate en estructuras colapsadas y en aguas blancas. También trabaja en rescates de altura, espacios confinados, protección civil y otras emergencias y cuenta con un perro rescatista, Enzo, que ha ayudado a salvar varias vidas.

Nuestro equipo ha atendido terremotos, inundaciones, huracanes, deslaves, explosiones, derrumbes, en Colombia, Perú, Ecuador, Puebla, Guatemala, Jalisco, Nepal, Filipinas, Turquía y Haití. Además, ha sido reconocido en el Palacio Nacional Mexicano por su trabajo en el sismo del 19 de septiembre que azotó la ciudad de México.

CADENA atiende a 1,500 familias afectadas por inundaciones en Paraguay.

Del 15 de marzo hasta el 11 de mayo se desató una hecatombe en Paraguay. Las lluvias, por lo general intensas durante esta época del año, fueron brutales.

En aquel periodo zonas de la región sufrieron de 100 a 400 mm de agua. Según el Ingeniero Miguel Kurita, de la Secretaria de Emergencia Nacional, el último evento de esta magnitud fue en 2014: «En ese entonces el evento afectó a 45,000 familias, hoy tenemos a 65,000.”

El golpe fue particularmente fuerte en el Departamento de Ñeembucú, donde los aguaceros afectaron 22,000 familias. “Los pobladores del inte­rior del departamento per­dieron todos sus cultivos de consumo” comentó el 14 de mayo Luis Benítez, gobernador de la región, “tardará unos seis meses para recuperarse. También los pequeños gana­deros están en una situación crítica, porque los campos se inundaron de agua.”

Ante esta situación el 18 de mayo partió hacia Asunción una misión de CADENA conformada por 12 personas, incluyendo a rescatistas, psicólogos, doctores y voluntarios de México, Argentina y Chile. Una vez en Asunción, el equipo sostuvo una junta con la Primera Dama, Silvana López Moreira, además de la Secretaria de Emergencias Nacionales, y el Ministerio de Salud.

Al terminar la reunión el equipo partió en un camión con dirección a la región de El Chaco: “El acceso a las comunidades fue muy complejo,” comentó Santiago Treviño, médico mexicano que participó como co-jefe de misión, “el camino se había inundado y había que atravesar como 1.5 metros lodo. “

“Fue una misión complicada, pero la entereza del equipo es lo que nos permitió sobrellevarla” mencionó Treviño, quien resaltó la importancia de estar ahí presentes para dar ayuda emocional, ”la conexión con las personas nos recuerda que siempre hay alguien que piensa en nosotros, siempre hay alguien dispuesto a tender una mano y que todos podemos hacer un cambio para reparar al mundo. Hacer tikun olam.”

En total el equipo atendió a 1500 personas por medio de consultas medias y atención psicológica. También se instalaron 200 filtros de agua Sawyer en 6 comunidades marginadas.

Día internacional de la mujer

Como trabajadores humanitarios, nuestra experiencia en el campo nos ha revelado la profunda desigualdad de género que impera en Latinoamérica y en el mundo. En las aldeas más propensas a todo tipo de riesgos naturales, las mujeres son muchas veces relegadas al trabajo del hogar. Irónicamente en situaciones de desastre este rol adquiere primacía, al ser las mujeres el pilar de la familia, que es el círculo más íntimo de resiliencia social. Sin embargo, al no tener el mismo acceso a la educación o a los mecanismos de toma de decisiones comunales como los hombres, las decisiones tomadas en esos contextos pueden tener consecuencias fatales.

Por desgracia, la desigualdad en términos de género es un fenómeno global. Un informe de ONU Mujeres de 2018 muestra que hay 4.4 millones más de mujeres que viven en la extrema pobreza, en comparación con hombres. Según el mismo reporte, 300,000 mujeres mueren anualmente por causas relacionadas con el embarazo. Entre grupos étnicos (como los indígenas o los afrodescendientes), de por si marginados, las mujeres son aún más; en 18 países los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen, y 49 países carecen de leyes que protegen la violencia en el hogar.

Como organización latinoamericana, operamos en un contexto epidémico de violencia de género. Según un informe de Small Arms Survey de 2016, entre los 25 países del mundo con mayores tasas de feminicidios, 14 están en América Latina y el Caribe. En México, por poner un ejemplo, se asesinaron a siete mujeres cada día, en el mismo año.

Para nosotros el Día Internacional de la Mujer es una ocasión para abogar por justicia social.  Estamos convencidos de que esta desigualdad y violencia afecta el tejido social y merma la capacidad de resiliencia de las poblaciones, haciéndolas más proclives a ser afectadas por todo tipo de desastres.

Y es que, para los que trabajamos en la ayuda humanitaria, la igualdad de género no es un tema cultural: es de sobrevivencia.  Por eso buscamos empoderar a mujeres en posiciones de liderazgo, no solo por medio de programas como Brigadas por la Resiliencia sino también poniendo el ejemplo. En Miguel Hidalgo, Chiapas la arquitecta Paola Suarez lideró todo el proceso de reconstrucción de más de 100 viviendas, rompiendo, por medio de su liderazgo, los estereotipos locales y poniendo pauta para cambiar, aunque sea un poco, los roles de género.