CADENA realiza 7 misiones para afectados de Narda.

El domingo 29 de septiembre aproximadamente a las 13 horas, «Narda» tocó tierra como Tormenta Tropical a 130 kilómetros al noroeste de Lázaro Cárdenas, Michoacán ya 160 kilómetros al este – sureste de Manzanillo, Colima.

A su paso, «Narda» ocasiónó pérdida de vidas, fuertes lluvias, deslaves, desbordamiento de ríos, caída de árboles y millas de damnificados. CADENA realizó 7 misiones: 2 al estado de Guerrero, 3 a Oaxaca, 1 a Jalisco y 1 a Colima, beneficiando en total a 13, 404 personas.

«Nos enfocamos a ir a poblaciones indígenas en pobreza extrema y fuera de la mancha urbana, pues eran los que más afectados estuvieron por tormenta, » señala Yair Gitlin, líder de misión de 12 integrantes a Manzanillo, «hay todo un problema sanitario por el calor y el agua que entra en las casas y crea condiciones de mucha humedad. En este sentido, los filtros de agua fueron muy bien recibidos, ya que el agua a la que se tiene acceso es de muy mala calidad

«He ido a más de 15 misiones, » señala Gitlin, «y esta es la primera que me toca en la que vamos casa por casa, hablando directamente con los afectados, para ver qué es lo que se necesita. Cada escoba, cada detergente, cada cosa que se iba a dando, se iba a usar. De eso estoy seguro.»


Las siete misiones en detalle

Oaxaca

Primera Misión: Los voluntarios de CADENA auxiliares de las comunidades de Collantes y Motillas, en Santiago Pinotepa, donde repartieron kits de higiene, kits de limpieza, catres, despensas y ollas. Además brindaron 55 consultas médicas 49 psicológicas beneficiando a más de 1, 080 personas.

Segunda Misión: En las comunidades de Guadalupe Peras, Coicoyán de las Flores y San Sebastián Juxtlahuaca se realizó la entrega de despensas, kits de higiene y limpieza, catres y pañales, beneficiado a 1, 300 personas.

Tercera misión: En el tercer envío de ayuda humanitaria a Oaxaca se entrega en Mano a Mano despensas, kits de higiene, pañales, toallas sanitarias y cobijas beneficiando a 3, 500 personas.

Guerrero

Primera Misión: Nuestros voluntarios de CADENA respondieron a una solicitud de ayuda para la población afectada. Visitaron La Libertad, El Charco, Las Petacas, El Pithayo y entregaron despensas, kits de limpieza, ollas, filtros de agua, además de 12 consultas médicas y 12 consultas psicológicas. beneficiando a 1.100 personas.

Segunda Misión: Se envió ayuda humanitaria a las comunidades de El Tamarindo, Las Iguanas, Talapilla, Comaltepec, Cerro de las Tablas, El Arenal y Banco de Oro. Se entregaron despensas, kits de limpieza, kits de higiene, toallas sanitarias, pañales y ollas para 470 familias. beneficiando a 2, 350 personas.

Jalisco
Se envió una misión de Ayuda Humanitaria a las comunidades de Yelapa, José María Morelos, Teoxintle, Corrales y Pimo. Se entregaron catres, toallas sanitarias, kits de higiene, pañales, kits de limpieza y filtros de agua. Además se brindaron consultas médicas y psicológicas. beneficiando a 2.610 personas.

Colima

Los Voluntarios de CADENA entregan directamente despensas a las familias de Colima además de palas, kits de higiene, pañales, toallas femeninas y kits de limpieza. Instalaron filtros de agua para brindar agua potable a las comunidades y otorgaron 102 consultas médicas beneficiando un total de 1, 464 personas.

EN TOTAL SE HAN BENEFICIADO A MÁS DE 11,000 PERSONAS. Seguimos con el trabajo de asistencia.

Entendiendo la fiesta de Sucot a través de una misión en Kenia

El siguiente artículo fue escrito por Abdo Jasqui Roffe, voluntario de CADENA:

 ¿Para que quiere D-os que hagamos una choza y habitemos en ella por 7 días? 

Yo encontré la respuesta en una misión de ayuda humanitaria en un pueblo remoto en Turkana, Kenia. Tardamos varios días en llegar a este lugar alejado de toda civilización. Al llegar nos esperaban cientos de señoras que habían caminado por días y noches en el desierto para recibir un poco de comida. Mientras se iba acercando el camión, los niños comenzaron a gritar los nombres de algunos de los voluntarios que habían estado en ese lugar el año anterior. Ellos recordaban la escasa pero valiosa ayuda que se les había entregado.

En el transcurso de la misión logré comprender las dificultades que se viven en el desierto. Comprendí lo que significa no tener agua, comida, cultivos, sombra y cosas básicas que damos por hecho en nuestra vida. Esta experiencia me llevó a pensar en las dificultades de los judíos en desierto, cuando D-os los abrazo y los cuido por 40 años. Es así como comprendí el primer mensaje que nos transmite Sucot: el agradecer a D-os por ayudarnos en nuestra trayectoria por el desierto, con las “anane hakabod” (las nubes se santidad) que simbolizan la sucá, además del man, el poso de agua y muchos milagros.  

El segundo mensaje me vino al salir de mi realidad, con todas sus comodidades, y poder ver la escasez en su máxima expresión; y así, regresar a mi vida agradeciendo todas las bondades que tengo. Vi niños sin zapatos, sin útiles, sin comida, sin ropa, jugado con una pelota hecha de un calcetín. D-os quiere que nos salgamos de nuestra casa por una semana y vivamos en las incomodidades de una choza y así poder observar nuestra vida desde otro ángulo y agradecer todo lo que tenemos. 

Comprendí un tercer y último concepto: D-os quiere que recordemos por una semana de dónde venimos y quienes éramos; unos simples esclavos recién redimidos sin méritos propios, en un desierto, tratando de llegar a una tierra prometida. Pero D-os sabía que llegaríamos a la tierra de Israel y nos convertiríamos en un pueblo grande. Por eso pidió que hagamos una choza, para que nunca olvidemos quiénes somos y de dónde venimos; para que comprendamos al extranjero, porque fuimos extranjeros en la tierra de Egipto; que ayudemos al pobre, porque éramos pobres en el desierto.

Día Internacional para la Reducción de los Desastres

CADENA nació hace más de una década con el objetivo de brindar ayuda inmediata y estratégica a víctimas de desastres naturales. A lo largo de estos años hemos encontrado patrones que nos hacen suponer que muchas tragedias se podrían haber prevenido.  En el marco del Día Internacional para la Reducción de los Desastres, entrevistamos al presidente de CADENA, Benjamín Laniado, que ha tenido más de 12 años de experiencia en gestión de ayuda humanitaria en desastres:

1. ¿Qué avances has notado durante tu trayectoria humanitaria en el tema de reducción de desastres naturales?

Hoy en día la gente está más consciente de la importancia del enfoque preventivo en reducción en desastres. En este punto quiero decir que el término «desastres naturales” es problemático, ya que somos nosotros los que construimos nuestros riesgos. La naturaleza no causa los desastres. Es importante estar consciente de esto. Esta relación con el medio ambiente y con la sociedad se debe de renegociar.  

En pocas palabras: se debe de asignar recursos económicos a la construcción de resiliencia. Esta palabra, tan importante, debería de estar escrita en la constitución de cada país: es un deber cívico.

2. “Resiliencia” es una palabra que se ha utilizado mucho durante los últimos días, pero ¿qué quiere decir ?

Resiliencia es la capacidad que tiene cualquier individuo o organización a hacer frente a la adversidad de manera versátil y elástica para recuperarse lo más pronto posible y salir mejor que como estaba antes.”

3. ¿Porqué es importante construir resiliencia?

La resiliencia es importante porque permite pasar del marco de la respuesta a desastres (que genera paternalismo, dependencia, y control poblacional a través del asistencialismo) a la transferencia de capacidades a la población.  

Lo importante en la construcción de resiliencia es estar conscientes de los riesgos y tomarlos bien en serio, el sistema urbano nos ha hecho pensar que no somos vulnerables, pero esto es mentira: hay muchas ciudades que son golpeadas por sismos e inundaciones, y por supuesto, zonas marginadas que están sujetos al impacto de un fenómeno natural.

4. ¿Puedes darnos un ejemplo de un desastre que pudo ser evitado con medidas de prevención?

Miles de personas se podrían haber salvar en los temblores de Haití y Nepal si estos pases contarán con sistemas de alertamiento sísmico. Hay muchísimos de estos sistemas, cada uno adaptado a la características geográficas; no tenerlo es una falta de responsabilidad.  

Otro ejemplo podría ser lo que sucedió en el Volcán de Fuego, en Guatemala: la población sabía que estaba en una área de riesgo, y decidieron quedarse ahí, pero el problema es que no había un protocolo; no sabían cómo actuar.

5. ¿Qué está haciendo CADENA para reducir el riesgo en comunidades vulnerables?

Tenemos un programa que se llama “Brigadas para la resiliencia”. Consiste en socializar a líderes en las comunidades para que adquieran capacidades y puedan socializar el conocimiento.

“Brigadas para la resiliencia” está basado en dos programas exitosos: el primero es de Chiapas y se llama “Brigadas comunitarias”.  Es un sistema de alrededor de 4,000 comités locales a los que se les capacita en manejo de desastres. La segunda des “Islas de resiliencia”, un modelo israelí que consiste en tener 15 personas bien capacitadas por cada 1,000 habitantes, esto genera un impacto exponencial que es muy adaptativo.  

“Brigadas para la resiliencia” hemos realizado entrenamientos de maestros y líderes sociales en Veracruz, Tabasco, Estado de México, Guerrero y Baja California Sur.

Y ya estamos viendo resultados: en Los Cabos en agosto 2017 hubo un huracán en la región y las brigadas hicieron un gran trabajo. No necesitaron asistencia externa, ni ayuda humanitaria; se convirtieron en líderes de sus comunidades.

6. Por último, ¿qué puede hacer una persona común y corriente para reducir los riesgos de desastres?

Primero que nada hay que pensar en qué tipo de zona se está viviendo, en términos geológicos, urbanos y sociales. Hay que conocer los riesgos (sísmicos, hídricos, etc.) de tu ciudad, de tu comunidad, de tu cuadra y de tus regiones. Muchas veces les pasamos el responsabilidad de hacer esto al gobierno; pero en realidad esta responsabilidad esto cae en el individuo, en la comunidad.   

 

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Hábitos para conservar tu salud mental en buen estado

A continuación, presentamos una reflexión en el marco del Día Internacional de la Salud Mental.  El texto es de Claudia Sánchez Musi, psicóloga clínica y psicoterapeuta especializada en Psicología de Emergencias y Desastres.    

La salud mental es la base para asegurar el bienestar general de las personas, sociedades y países. Ésta puede ser definida como el estado de bienestar que permite a las personas realizar sus habilidades, compartir sus dones y talentos, afrontar el estrés normal de la vida, trabajar de manera productiva y hacer una contribución significativa a sus comunidades.

No obstante, la mayor parte del mundo no le da la misma importancia a la salud metal como a la salud física. Por el contrario, la salud mental ha sido objeto de abandono e indiferencia.

“Salud mental” es una palabra o concepto que nos lleva a pensar en la locura, en algún tipo de psicopatología o trastorno mental severo. Nos parece importante cuidar la salud y la apariencia de nuestro cuerpo, pero … ¿qué hay de los buenos hábitos para mantener la salud de nuestra mente? Rara vez nos preocupamos por nuestra propia salud mental o hacemos algo de forma consciente para cuidarla, asumiendo que estamos bien porque no nos consideramos “locos” o “tan locos”.

Pero la salud mental va mucho más allá de la ausencia de trastornos mentales, es un estado completo de bienestar físico, psicológico y social, y no solo una ausencia de patologías.

A continuación, te comparto algunos hábitos para tener una buena salud mental:

  1. El ejercicio físico y el movimiento es el primer y más importante paso para estar sanos mentalmente.
  2. Comer bien e hidratarte: la falta de hidratación puede convertir a tu mente en una pasita anestesiada.
  3. Duerme mínimo 8 horas diarias, la falta de sueño puede, literalmente, enloquecernos.
  4. Alimenta tu autoestima. Trabajar con el amor propio no es cuestión del ego, es una parte fundamental de la salud mental. Las personas que no se aman tienden a la desvalorización y pueden caer en depresiones severas, ansiedad generalizada, y otros problemas mentales.
  5. Aprende a poner límites: a decir «no» y a cortar con relaciones y personas tóxicas.
  6. Transforma tus pensamientos. Tener pensamientos positivos no significa unirte a un “optimismo utópico”; los pensamientos negativos y el fatalismo es la cuna de cualquier trastorno mental.
  7. Cultiva tu pasión. Haz aquello que más te gusta, eso que te conecta con el gozo. Nada, pinta, escribe, canta, crea, lee, en fin, date tiempo y espacio para recargar tu mente.
  8. Nunca temas a la verdad, la verdad es curativa.
  9. Medita, respira, contempla. Realiza cualquier actividad o inactividad que entrene tu mente a estar en silencio.
  10. Busca el contacto con la naturaleza.
  11. Ejercicio de drenaje mental: te sugiero que cada mañana cuando te levantes escribas tres hojas en un cuaderno. Simplemente deja que se vacíen tus pensamientos. No importa que no tengan coherencia o que brinques de un pensamiento a otro. Lo importante es que drenes todos los pensamientos negativos y preocupaciones. Éste es un ejercicio muy efectivo, ya que ayuda en muchos niveles de la mente. Despierta tu capacidad de auto-observación y aumenta de forma considerable tu creatividad a lo largo del día.
  12. Busca estar en contacto con todo lo que te genere buen humor, la risa y la alegría son aspectos importantes para mantener una mente sana.
  13. ¡No te satures! El exceso de información no te hace ni más inteligente, ni más culto, ni te ayuda a estar a la vanguardia. Exceso de redes, exceso de lecturas, exceso de noticias, exceso de “deberes” saturan a tu mente y la enferman.

El fin del mundo: lo que vi en Las Bahamas.

Por: Benjamin Laniado, Secretario General de CADENA.

La isla de Ábaco en las Bahamas era un lugar pariadisiaco con una población de 17,000 personas y bonitas casas de madera junto un mar azul y transparente. Todo eso cambió hace tres semanas, cuando el Huracán Dorian, con sus vientos de 300 kilómetros por hora, se estacionó sobre la isla.

La tormenta de categoría 5, la más grande en la zona, durante mucho tiempo, fue una fuerza destructora que no se iba. Cuando por fin siguió su turno, dejó a su paso a la población más vulnerable de la isla: haitianos, dominicanos y demás inmigrantes ilegales sin papeles para viajar; ancianos y ancianas de la tercera edad sin las fuerzas para comenzar su vida de nuevo en otro lugar.

A pesar de que la Isla Grand Bahama tenía más población, ya estaba siendo atendida: nosotros nos preocupamos para llegar ahí donde pocos habían llegado. Por eso decidimos ir a Ábaco.

Para llegar a la isla tuvimos que hacerlo en avioneta desde Miami, ya que el huracán había complicado el acceso por mar. Arribamos cuatro personas al aeropuerto Treasure Kay, que había sido recién habilitado, con la misión de entregar 418 lámparas solares, hacer trabajo psico-social y consultas pre-hospitalarias.

Parecía como si hubiera estallado una bomba. Todas las construcciones (excepto el hospital, el edificio de gobierno y una que otra iglesia, que servían como centros de acomodamientos) estaban aniquiladas. Para movernos por la isla tuvimos que usar un coche que encontramos y gasolina que nos donaron ONGs que ya estaban en el área. Había otros integrantes de ONGS dispuestos a ayudar: en este sentido, he visto como la coordinación y cooperación entre ONGs ha mejorado durante los últimos años.

Cooperamos con Rubicón y Heart to Heart, dos organizaciones humanitarias, para llegar a las familias que más lo necesitan. Las lámparas fueron, sin duda, el bien más importante y popular que regalábamos. No hay electricidad en la isla, y las lámparas, que se cargan con la luz del sol, también funcionan para cargar celulares. Muchos de los que se quedaron en la isla no tenían contacto con sus seres queridos, no les podían avisar que estaban vivos: las lámparas solares les permitieron hacer eso.

Regresamos profundamente afectados por lo que vimos, pero inmediatamente nos pusimos a trabajar. Ahora hay un segundo grupo de voluntarios en la isla, que, junto con la Marina Mexicana, zarpó de Veracruz para hacer entrega, mano a mano, de 60 toneladas de ayuda. Por otro lado tenemos un centro de acopio muy grande en la oficina central de Miami, con más toneladas de ayuda, y estamos armando una misión para instalar shelters, ya que el proceso de recostrucción será arduo y largo.

Además de eso, estamos en contacto con el embajador de Israel y junto con él estamos trayendo tecnología israelí que ayudará a reciclar basura y traer agua.

Los habitantes de las Bahamas no están solo. Es tiempo de ayudar.

A dos años del sismo.

“Estaba en el piso 17 de un edificio de Insurgentes Sur con el Director de CADENA, Benjamín Laniado, cuando empezó a temblar.  Una vez afuera, en la calle, me enteré que junto a mi casa, se había caído una torre. Tomamos el coche para llegar al lugar de los hechos pero no se podía avanzar. Le hablé a dos amigos en motos y nos fuimos inmediatamente a atender a los afectados.” Así cuenta Miriam Kajomovitz, directora de Procuración de Fondos de CADENA, la vivencia del sismo del 19 de septiembre de hace dos años.

Inmediatamente después de la tragedia ya se había movilizado al “Go Team”, el equipo de rescatistas especializados de CADENA, que, durante las preciosas 72 horas necesarias para salvar una vida, atendió estructuras colapsadas en Álvaro Obregón, Chimalpopoca, la Escuela Rebsamen, y muchos más. En esos primeros tres días, el equipo rescató a Paulina Gómez, Isaac Ayala, Lucía Samara y seis personas más de entre los escombros.

Voluntarios en el centro de acopio en la calle de Veracruz, en la Condesa.

Mientras tanto, en la Condesa se instaló un centro de acopio en la calle de Veracruz. La cantidad de ayuda recibida fue desbordante: en poco tiempo CADENA había hecho un donativo de 50 toneladas a Morelos y al final de la semana, gracias al trabajo incansable de voluntarios, se habían realizado 387 entregas puntuales y estratégicas de donativos.

Para nosotros en CADENA el trabajo apenas comenzaba. Desde el sismo de 7 de septiembre, nos dimos a la tarea de restaurar la normalidad en poblaciones devastadas de Chiapas y Oaxaca. A partir de entonces, se estableció un compromiso a largo plazo con comunidades marginales. Apadrinamos la comunidad de Miguel Hidalgo, en Chiapas y —junto con residente de obra local y apoyo de los miembros de dicho poblado—hemos construido, hasta la fecha, 64 casas, además de un centro médico y dos aulas de la escuela primaria.

Reconstruir es un proceso largo: muchas de las personas que se quedaron sin casa —y alumnos que se quedaron sin aulas—necesitaban un lugar donde dormir y estudiar. Durante los meses que siguieron al sismo, CADENA estableció 2,801 refugios temporales y 800 aulas temporales en Chiapas, Oaxaca y Morelos, beneficiando a un total de 81,255 personas.

La economía del Istmo de Tehuantepec también sufrió graves daños. En Juchitán, Oaxaca, muchas personas en condiciones de extrema pobreza se quedaron sin trabajo. Con la finalidad de reactivar la economía, CADENA contactó a mujeres que hacen bordados tradicionales de la zona y puso en marcha el proyecto “Sicarú: chamarras con causa”. El dinero de la venta de estos productos se utilizó en beneficio de la comunidad.

En la comunidad de Miguel Hidalgo, Chiapas, reparamos e intervenimos casi 100 hogares, algunos con cocinas y baños; en Jojutla, Morelos, reconstruimos 12 aulas, el centro de cómputo, la biblioteca, la cooperativa, los baños y las oficinas administrativas de escuela primaria “Venustiano Carranza”, beneficiando a un total de 400 alumnos; seguimos en contacto con representantes de Protección Civil de todos los estados, y nos llena de orgullo el haber sido reconocidos a nivel estatal, nacional e internacional como una importante fuerza de ayuda.

Reconstruyendo escuela después del sismo.

Trabajos de reconstrucción de escuela en Jojutla, Morelos.

Aunque hemos avanzado mucho México todavía no se recupera de los daños sufridos hace dos ños.  Hemos sido testigos de cómo, durante este periodo, la voluntad de ayudar se ha reforzado. Para nosotros en CADENA, el sismo ha sido una oportunidad de reiterar nuestro compromiso con nuestros conciudadanos. Gracias a su ayuda, hemos ampliado nuestra capacidad de generar impactos de largo plazo en nuestra sociedad.

El sismo. Testimonios de nuestros rescatistas.

Hace exactamente dos años, nuestro Go Team, el equipo de rescatistas de CADENA, salía de nuestra central para atender a aquellos que se encontraban bajo los escombros.  Conformado por más de treinta personas, es el único equipo que cuenta con la tecnología de Life Locator, esencial para localizar latidos de corazón.

Como señal de agradecimiento, decidimos plasmar aquí dos de sus testimonios:

Wolf con nuestro perro Enzo buscando vidas en un edificio colapsado.

Wolf Kisel Laska: sub-director del Go Team 

«Yo estaba en mi oficina en el piso 12 cuando empezó a temblar. Supe inmediatamente que había sido grave, por eso fui a recoger a Enzo, nuestro perro rescatista, y me fui hacia las oficinas de CADENA.

Fui parte del primer o segundo equipo que salió.  El primer lugar en el que me tocó trabajar fue en el edificio colapsado en el centro. El rescate proseguía así: yo le daba una instrucción a Enzo y el perro va olfateando; cuando hay una víctima, ladra o se sienta. No puede haber ninguna persona en el lugar, ya que el perro confunde a las personas con las víctimas.

Durante los siguientes días iba con una ambulancia de un lugar a otro, y, para serte sincero, no tengo una recolección de dónde estuve, exáctamente. Trabajábamos en el día, ya que el perro tiene que descansar por lo menos 8 horas para ser eficiente. Así estuve hasta el viernes, cuando serví de enlace, traductor y coordinador de logística para el equipo de rescate que venía de Israel.»

Miembros del Go Team trabajan sobre una estructura colapsada.

Ivan Rodarte: Coordinador de capacitación del Go Team. 

«Me encontraba justo en las oficinas de CADENA,  regresando de un simulacro en una escuela judía .Una vez que se terminó empezamos a recibir información sobre estructuras colapsadas. Nos contactamos con gente del CENAPRED, del C5, de la Cruz Roja y, a partir de ahí, decidimos movilizarnos.

Cuando se activa la emergencia hacemos el llamado a todos los brigadistas y rescatistas. Tuvimos una asistencia de 15 elementos de rescate en los primeros 15 minutos. De ahí salieron las primeras dos células de trabajo. Las primeras fueron a Rebsamen y la segunda fue a Chimalpopoca, en el centro. Tuvimos contacto con las ambulancias Hatzaláh para hacer movimiento de personal.  En la noche decidimos agruparnos en el centro de comando que teníamos en la calle de Veracruz 62, Col. Condesa.

Reiniciamos labores de rescate el día siguiente; en mi caso, en el edificio de Álvaro Obregón.  En esa célula del segundo día encontramos a tres personas con vida: Lucía, Paulina e Isaac— se encontraban en una misma área, protegidos por una pared de tablaroca bastante fina. Estuvimos laborando el resto de las noche para poder sacarlos. A las 12-1am se solicitó un relevo y se quedaron trabajando células de otro grupo de rescate. El resto de los días se trabajó con el ejército israelí.

Yo estuve hasta el tercer día en Álvaro Obregón, donde encontramos algunos cuerpos sin vida. Ese día fui al centro de mando para hacer movimiento y seguir cambiando grupos de rescate, fui apoyo logístico y estratégico y dejé la parte operativa. Me incorporé al quinto día para ver cómo estaban las personas en el edificio de Amsterdam.

Algo que nos debe de quedar muy claro al Go Team es que fue una emergencia que creció la institución y nos puso a prueba. Necesitamos profesionalizarnos más, practicar más y no bajar la guardia.»

Día Internacional de la Beneficiencia

La beneficencia contribuye a la creación de sociedades inclusivas y resistentes, permite aliviar los peores efectos de las crisis humanitarias, ayuda a concienciar sobre los derechos de los marginados y desfavorecidos, y permite guardar nuestra humanidad en situaciones de conflicto. Según la ONU: ”La beneficencia puede contribuir a la promoción del diálogo, la solidaridad y la comprensión mutua entre las personas.”

El Día de la Beneficiencia se conmemora para celebrar el fallecimiento de la a Madre Teresa. La Madre Teresa nació en 1910 en la antigua Yugoslavia; en 1928 se fue a la India, donde se dedicó a ayudar a los indigentes. En 1948 se hizo ciudadana india y en 1950 fundó la orden de las Misioneras de la Caridad en Calcuta. Durante 45 años ejerció su labor, que alcanzó notoriedad por su trabajo entre los más pobres y los moribundos. En 1979, ganó el Premio Nobel de la Paz. Para ella, «la pobreza y la angustia constituyen una amenaza a la paz».

La beneficencia no solo es necesaria. Es urgente. En este momento estamos realizando una misión de gran importancia para atender a los afectados del huracán Dorian. Con vientos de hasta 300 km/hr, el huracán Dorian es el más fuerte en azotar las Bahamas desde que se tiene registro. Un millón de personas han sido desplazadas por el posible paso del huracán. Florida, Georgia y Carolina del Sur se encuentran en alerta máxima.

Los equipos internacionales de evaluación de daños y de búsqueda y rescate del Go Team CADENA, se encuentran preparados para salir y brindar ayuda. Pero necesitamos de ti.

Apoya con una donación. Puedes salvar vidas.