Así fue. Crónica de la misión a Kenia.

Erika Glanz, Directora de Emergencias y Operaciones Internacionales de CADENA Internacional, nos ofrece una versión personal de la más reciente misión a Kenia:

“Llegué a Nairobi el cuatro de junio, casi una semana antes de que llegaran los voluntarios. Violette, Coordinadora de misiones en México, me alcanzó el día después. Nuestro tiempo ahí lo ocupamos haciendo los últimos ajustes logísticos y compra: de bolsas para las despensas, de comida para los voluntarios, y de algunos donativos, también.

El 9 de junio salió el camión con los donativos. El chofer –acompañado por el encargado de la logística, un cocinero y dos personales de seguridad– emprendieron el largo y peligroso camino a la ciudad de Lodwar.

El 10 llegaron la mayoría de los voluntarios al hotel en Nairobi. Vinieron de Miami, México, Chile y Colombia– desde 18  a 70 años.  Esa noche hicimos una actividad rompehielos para conocernos todos y al día siguiente, muy temprano en la mañana,  tomamos un vuelo de dos horas en un avión pequeño de doble hélice a Lodwar, donde ya nos esperaba el camión. 

Hacía mucho calor. El clima: seco. El sol, fuerte. Para nuestra suerte había en Lodwar una plaga de langostas y grillos  y en todos lados– bañándonos o caminando– te caía una langosta encima.

El 12 salimos temprano en la mañana a la comunidad de Millimatatu. El camino fue 9 horas en un camión “overland truck” (tipo Safarí) y una camioneta Jeep. Además del personal y los 24 voluntarios nos acompañó Brother Joseph y su esposa Geraldine, nuestros contactos locales desde hace años, esenciales en el desarrollo de la ayuda humanitaria. 

Lo primero que hicimos al llegar fue asentar las 15 carpas del campamento– en Millimatu no hay hoteles– antes de que anocheciera. El resto de la noche estuvimos armando las despenzas para entregar en la oscuridad.  

Al día siguiente fue el encuentro. Después de desayunar caminamos 15 minutos a una zona donde la comunidad nos esperaba bailando y cantando.

Después de esa bienvenida volvimos al campamento y nos dividimos: unos entregaban el arroz, la harina y el aceite; otros jugaban con los niños, y unos más ayudaban a la doctora, Sandra Massri, que durante la misión realizó 150 consultas. 

Para ser más eficientes decidimos el tercer día hacer las entregas por poblado. Me gustaría destacar que todas eran mujeres: en esta comunidad ellas son las que se encargan del bien de las familias.

Mientras algunos hacían esto otras mujeres voluntarias de CADENA fueron a visitar escuelas secundarias a entregar unos pads menstruales que son muy prácticos para evitar las infecciones y que pueden durar hasta cinco años. Como la menstruación es un taboo, y por eso se nos hizo importante que las que entregaban fueran del mismo sexo. Se entregaron 2,500 pads menstruales. 

El cuarto día entregamos la ayuda en camión. En la última misión nos dimos cuenta de que muchas personas tenían infecciones en los ojos y cataratas. Por eso logramos realizar una donación de 1,500 lentes de sol donados por Fundación Inova Contigo AC- que, si bien no arreglan el problema, son una buena medida preventiva. 

En total se beneficiaron, con despensas básicas,  2,321 familias y a 300 niñas de un colegio de secundaria.  Cada familia recibió 2 kilos de frijol, 2 kilos de arroz, 4 kilos de harina y 2 kilos de aceite. 

Hay mucha hambruna y desesperación en esa parte de Kenia, debido a las sequías. Pero ellos siempre nos reciben con una sonrisa. A pesar de ser un shock cultural grande, los voluntarios dieron el 100%. Realmente estoy agradecida con todos ellos.”