La luz de Janucá en la oscuridad de Puerto Rico.

Desde hace tiempo, innumerables pueblos han celebrado el solsticio de invierno prendiendo luces, brindando una inyección de alegría y entusiasmo a sus comunidades para poder sobrevivir las largas, frías y oscuras noches.

De eso, precisamente, trata la fiesta de Janucá, conocida como “jag haurim”, o la fiesta de las luces. En ella recordamos a nuestros héroes, los Macabeos, luchadores por la causa de la libertad, la dignidad humana y el derecho de los pueblos a existir.

Sin embargo, para que estas costumbres milenarias adquieran relevancia hoy en día necesitan estar acompañadas por acciones concretas y rotundas.  Como judíos, en cada generación debemos preguntarnos cuál es la lucha que debemos de pelear, qué realidades puntuales queremos cambiar y, con ello, poner el ejemplo al resto de planeta para sembrar mejores condiciones para nuestra sociedad.

En CADENA recibimos una potente lección sobre estos temas. En una isla del caribe.

El 6 de septiembre Puerto Rico se declaró en estado de emergencia: Irma, un huracán de categoría cinco, había destruido la isla. Por si fuera poco, el día 20, otro huracán, María, remató la catástrofe: la isla se quedó sin agua potable. Los caminos estaban deshechos. No había electricidad.

Como parte de nuestra misión entregamos 2998 despensas, 600 estufas de gas… y 1,000 lámparas solares.  Luz…con todo lo que esto conlleva. Alumbramos, literalmente, lo que habían sido semanas de oscuridad, brindando luz a la casa, al hogar.

No teníamos espadas ni escudos. No luchábamos contra los helenistas, ni teníamos a Yehuda como líder. Sin embargo, cuando nos juntamos – judíos de Chile, Miami, México y Cancún—para llenar un barco de 70 toneladas de ayuda humanitaria y entregarlo, de esta manera, mano a mano, a los destinatarios, nos sentíamos como Macabeos: haciendo un mundo mejor, cambiando la realidad y reparando lo que está roto.

Toda esta gente recibió mucho más que una lámpara solar. Recibió un gesto de hermandad, un abrazo de este pueblo de Israel que entiende bien, por experiencia propia, lo valioso que es que alguien tienda una mano en momentos de oscuridad.

Jag Sameaj,

Benjamin Laniado, Director de CADENA

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