A continuación, les compartimos un extracto de la participación del Secretario General de CADENA, Benjamín Laniado, en el evento “Las comunidades de fe de América Latina y el Caribe en la entrega de los objetivos de Desarrollo Sustentable y la realización de la Década de Acción”. 

El evento fue organizado la semana pasada por  Religions for Peace, una organización internacional con más de cincuenta años de historia y presencia en 90 países, y fue visto por más de 130 mil personas en decenas de países. 

De igual manera, encontrarán abajo una sinopsis con los temas más importantes del discurso pronunciado por Benjamín Laniado y que expone los valores que mueven a CADENA. 

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En CADENA, lo que tratamos de hacer es implementar de manera activa el “tikkun olam”, es decir «reparar el mundo”. Nos dedicamos a accionar a la sociedad civil y el sector privado, para ser la CADENA entre los que pueden dar y los más necesitados. 

Tikkun Olam es una doctrina de un “call to action”.  Creemos muy fielmente en la transición de lo espiritual a lo social: para nosotros, un hombre de fe debe de convertirse en un luchador social. Estamos comprometidos con la inclusión, la tolerancia, con la corresponsabilidad y  con la construcción de un mundo mejor. Valores que compartimos todos por igual: todos creemos en el chesset (bondad), el tzedek (justicia social), en el mishpat (la ley y la moralidad). La tzedakah no es limosna, es altruismo, es sacrificar algo de uno por el otro, poner al Otro por encima de uno. 

El encuentro con Dios le adviene al ser humano acreditando su sentido en este mundo, a través de la acción humanitaria integral. Dicha acción quiere decir seguir dos ejes: en primera instancia, garantizar los derechos del ser humano en todos los confines de la tierra donde éste viva. En segundo, la gestión del riesgo integral. 

No puede haber Desarrollo Sustentable sin una gestión integral de riesgo. La vulnerabilidad frente a un riesgo puede destruir lo que a la humanidad le ha tocado años construir. El ejemplo tan terrible del COVID-19 es el de  un “cisne negro”, un concepto utilizado por Nicolás Taleb que refiere al impacto de lo improbable. Si no tomamos este tipo de riesgos en cuenta, todo puede irse para abajo. 

Hay que entender lo que es la resiliencia: darle a cada persona, familia y país la posibilidad de levantarse de sus propias adversidades y ser el arquitecto de su propio destino y no perpetuar la dependencia de los más vulnerables. Migrar del asistencialismo a la asistencia orgánica, a la resiliencia sistémica, debe de ser nuestro más grande objetivo. Hay que atender que una cosas se interrelaciona con otras. 

Hoy en día tenemos cuatro fases para la gestión del riesgo, a partir del marco de Sendai: la prevención, la preparación, la respuesta y la preparación. Cada uno de estos ejes es una agenda por sí misma. En cuanto a prevención, por ejemplo, hemos transferido capacidades a las comunidades vulnerables para encarar el riesgo de manera retroactiva.  Es un enorme reto pero que se debe de seguir haciendo activamente. 

Las religiones podemos poner a disposición de la agenda 2030 todos nuestros foros. Nuestra fuente de inspiración nos debe mover hacia romper la indiferencia, y después de eso, promover la osadía y romper paradigmas para hacer cosas diferentes. Un ejemplo es hacer alianzas con organismos religiosos como “Islam Aid” o “Christian Aid”, o ayudar a los refugiados sirios siendo de fe judía,  o instalar un hospital en la frontera con Gaza para poder atender a la población. 

Para eso fuimos fundadas las religiones. A veces ponemos énfasis en el misticismo religioso. Pero como hombres de fe necesitamos lideres y agentes de cambio que, a través de una iluminación o epifanía, cambien realidades. Estoy inspirado en Abraham, Moisés, José y en los profetas. Estos últimos eran luchadores sociales críticos que querían cambiar realidades, a veces queridos o no queridos por sus poblaciones. Defendían la justicia social, lo más vulnerable. 

Dios es celoso ante aquellos que son indiferentes frente a la viudo, al huérfano y al desamparado. Si nos preguntamos hoy quienes son estas figuras, hay que pensar en los millones que viven debajo de la línea de pobreza, discriminados y sojuzgados, sin dignidad. 

Como hombre de fe, entiendo la razón de mis acciones, pero lejos de dejarlo en alguna doctrina teórica, me comprometo a llevarlo a la acción cambiando realidades. En esta sociedad que siento que tengo con el arquitecto y el creador del universo. 

La gran mayoría de los patriarcas estaban trabajando por el bien de los demás. Nuestro patriarca Abraham fue comandado con una frase : “Y se bendecirán, por medio de ti, todas las naciones en la tierra.” 

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