Día Internacional de Conmemoración del Holocausto

Muchos no lo saben, pero la palabra hebrea para hablar del HolocaustoSHOÁ– significa, literalmente, CATÁSTROFE. Y es que el Holocausto fue eso, tanto para la comunidad judía como para el resto de la humanidad, un suceso inabarcable; total, en su grado de sadismo y horror.

En un acto sin precedentes, una minoría vulnerable fue sistemáticamente masacrada en nombre de una supuesta superioridad étnica y moral. Seis millones de judíos murieron en un periodo de aproximadamente cinco años y muchos más se vieron forzados a dejar sus pertenencias y migrar, un salto al vacío que los transportó a México, Chile, Estados Unidos, Argentina, Guatemala y muchos otros países a los que –ahora– llamamos “CASA”.

A pesar de que el suceso fue hace más de medio siglo, el odio étnico y la violencia hacia minorías no ha sido erradicado. Desde la Segunda Guerra Mundial hemos sido testigo de masacres de personas diferentes por el simple hecho de ser diferentes. Solo hay que mencionar las matanzas de chinos en el norte de México en principios del siglo pasado; en Rwanda, Kashmir, Yugoslavia, Sudán, en los noventas; y la que se está dando, este momento, contra las minorías musulmanas, en Burma.

La violencia ha llegado a tal nivel que, según el diario El País, el mundo está siendo testigo del mayor número de desplazamientos de los que se tienen constancia. Una cantidad sin precedentes, 65,6 millones de personas, se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto y la persecución. Entre ellas, hay casi 22,5 millones de refugiados, de los cuales más de la mitad son menores de 18 años. Además, hay más de 10 millones de personas apatriadas a las que se les ha negado una nacionalidad y el acceso a derechos básicos.

En CADENA estamos comprometidos con todos aquellos que, debido al odio étnico y la violencia, tienen que abandonar su hogar. Por eso, hemos realizado misiones para atender a refugiados Sirios, donamos maquinaria médica al campo de refugiados Kakuma, en el norte de Kenia –que asiste a los desplazados por la guerra de Sudán del Sur–y, más recientemente, apoyado con víveres básicos a los migrantes de Centroamérica.

Continuaremos luchando para que la ayuda llegue a quien más lo necesita, sin importar raza, religión, etnia o cultura. Como institución nacida en la Comunidad Judía de México, creemos que la ayuda humanitaria trasciende todo tipo de odios y divisiones. Somos ante todo humanos y tenemos una responsabilidad sagrada con el otro.