Discurso del Ingeniero Ely Saad en inauguración de Escuela Venustiano Carranza

Después de más de un año de trabajo, y en presencia de autoridades y representantes del Estado de Morelos, este viernes 1 de marzo inauguramos la Escuela Venustiano Carranza, en Jojutla, Morelos. A continuación les compartimos las palabras de el ingeniero Ely Saad, Director del Área de Reconstrucción de CADENA:

«Es para mi un honor y un orgullo estar frente a ustedes para inaugurar un proyecto que para mi y mi equipo ha significado casi un año de trabajo y esfuerzo. En las últimas semanas, al estar poniendo los toques finales de la construcción, he estado pensando sobre el trasfondo de lo que estamos haciendo y, teniendo esto en cuenta, les quiero compartir una pequeña reflexión.

Como ustedes seguramente saben, esta escuela —que cubría las necesidades de 400 alumnos— se cayó el 19 de septiembre del 2017 por el sismo.  Fue una verdadera tragedia para la localidad: a los alumnos se les trasladó a la secundaria más cercana, donde los maestros hicieron malabares para atenderlos, juntando a los grupos de diferentes grados.  Asimismo CADENA instaló aulas temporales y baños en la escuela alterna, mismos que se han utilizado hasta la fecha: y, desde el miércoles 18 de abril del año pasado, comenzó el proceso reconstrucción.

En este punto quiero decirles algo que puede sonar un poco controversial pero que está detrás de nuestra filosofía de apoyo humanitario. No existen desastres naturales: la naturaleza no es lo que causa que algo se desplome. En otras palabras, esta escuela no sólo se cayó por el temblor.

Me explico: al hacer el estudio del terreno ( mecánica de suelo) nos dimos cuenta de que, a menos de un metro debajo de la estructura de la escuela colapsada, había agua. El terreno en el que estábamos parados era, anteriormente, un lago.  Esto quiere decir que, para empezar a construir, había que hacer una enorme labor.

Primero se tuvo que excavar a profundidad y bombear toda esa agua hacia fuera. Luego hacer un mejoramiento del terreno y una plantilla de piedras con cemento mezclado con arena. Todo esto para poder desplantar una cimentación con la que no corramos el riesgo de que por otro sismo similar se vuelva a caer y no por lo robusto de los edificios que están a la vista, sino por los cimientos que se encuentran escondidos.  Y que hoy en dia no lo vemos ya que esta enterrado bajo la tierra.

Todo eso solamente para poder tener un piso fuerte. Una superficie sobre la cual empezar a construir.

Y es que, en la construcción, lo más importante para que algo no se caiga es que esté bien cimentado. Por eso ahora, al hacer la entrega, los invito a regirse por la misma filosofía. A los educadores que utilizarán estas aulas y la sala de cómputo, el campo de futbol y en general toda su infraestructura: ustedes tienen ahora la batuta. Si nosotros pudimos contra el agua, ustedes pueden, deben, con la misma tenacidad, atacar los rezagos educativos de este país. Porque los niños son igual de maleables que cualquier terreno, y la educación es la base para que un ciudadano adulto desarrolle la resiliencia necesaria para enfrentar los retos que vendrán.  

No permitan que las generaciones que pasen por este recinto sufran de un piso inestable: construyan cimientos solidos. Démosle cimientos a los niños para que en un futuro no se caigan con ningún temblor. Construyamos bases educativas y morales.  Ahora es responsabilidad de los padres y educadores seguir con este proyecto.»