Pintatlón en el Liceo San José

El día miércoles 3 de mayo, alumnos de séptimo a cuarto medio del Liceo San José y voluntarios de CADENA Chile se reunieron a concluir un extenso ciclo de visitas guiadas por el área de prevención y educación de CADENA. ¿El objetivo? Pintar un extenso mural que quedaría en el colegio para siempre.

A partir de una ilustración diseñada por Valentina Fischman que promovía el respeto, la tolerancia, la no discriminación y la multiculturalidad, se pudo recrear un muro que anteriormente servía de rayados dedicados al bullying y a los insultos.

Todo comenzó con un ciclo de “grupos interactivos”  que consistían en actividades organizadas por profesoras de distintas adignaturas y cursos para repasar los contenidos de formas dinámicas y entretenidas. De esta manera, fue posible para los voluntarios de CADENA Chile conocer a los alumnos del Liceo San José, quienes no conocían la sopresa que se les daría el miércoles 2 de mayo.

Fue así como, en el marco de la celebración del “Día de la Convivencia” y el “Día delLibro”, nos presentamos con brocha en mano y muchos colores para darle vida al mural. Dentro de las actividades del día se encontraban: un museo vivo de libros icónicos creado por los alumnos de media para entretener a sus compañeros de básica; un partido de fútbol del alumnado contra el profesorado para estrenar los nuevos arcos del colegio; clases de Zumba multitudinarias y la “Pintatón” del mural.

Desde temprano fuimos viendo pequeñas cabezas asomarse sorprendidos y contentos por el proyecto del mural, y fue tal la insistencia de los más pequeños en participar que decidimos permitirles media hora de participación para que todos dejaran su aporte. Cuando escuchamos a Álvaro comentar “¡Ahora cuando pase en el recreo voy a poder decir yo pinté eso!” empezamos a caer en cuenta de lo que estábamos creando.

La mañana se pasó volando y no nos dimos cuenta, cuando ya era la hora de los alumnos de retirarse del colegio junto con nosotros, lo increíble fue que era tal la motivación de los voluntarios y el querido Pato (alumno de tercero medio), que decidimos poner los motores a toda máquina y terminar el mural. Claramente fue la decisión correcta ya que la sonrisa en todas las caras al verlo terminado daba cuenta de la felicidad de lo realizado.

Los agradecimientos por parte de los dedicados profesores del liceo no se hicieron esperar y fue así como cerramos la jornada de la mejor manera cuando una de ellas se acercó  comentar: “Algo que parece tan superficial puede cambiar tantas cosas, antes el mural este era un lugar en donde los niños plasmaban insultos y bullying de unos a otros, y ahora está lleno de color pintado por ellos mismos”.

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