Asi fue. Crónica de la misión a Indonesia.

“La Dra Joanne Joloy, Directora de Expansión Internacional de CADENA,  habla sobre la última misión para atender a los afectados de los sismos––y el tsunami––de Indonesia el 28 y 29 de septiembre. Se estima que 1.5 millones de personas han sido afectadas por estos hechos, hay casi 42,000 personas desplazadas y un estimado de 1,200 personas fallecidas.

“Salimos el 3 de octubre de México a Los Ángeles y de ahí a Taiwán. De ahí, tomamos un vuelo rumbo a Jakarta pero, apenas pasados 40 minutos, alguien en el avión gritó. Las aeromosas solicitaban un médico en el avión, pero nadie respondía. Al acercarme a ver qué había sucedido, me di cuenta de que era un paciente que estaba “boqueando” (en sus últimas respiraciones).

Al no poder comunicarme no lograba entender qué había sucedido. El paciente cayó en paro cardiorrespiratorio iniciamos con maniobras de reanimación arriba del avión en lo que el piloto regresaba al aeropuerto más cercano. Este evento demoró más de 45 minutos y el paciente desgraciadamente, murió.

El evento nos demoró casi seis horas, pero una vez en Jakarta compramos boletos para Gorontalo, y de ahí formamos parte de una caravana para llegar a la zona cero. El trayecto duró 28 horas, 12 de las cuales las pasé en la cajuela de una camioneta, junto con la voluntaria Gabriela Achar. De camino se veían playas muy bonitas, yo no podía creer que íbamos rumbo a una zona de desastre.

 

Entrar a Palu fue entrar al fin del mundo. Absolútamente todo estaba destruido. Había un olor a muerto que nunca antes había percibido en mi trayectoria humanitaria; tuve que ponerme una tela en la boca y en la nariz. Estuvimos en la zona cero durante el día y nos regresamos antes de que anocheciera, ya que había hecho erupción un volcán cercano. De regreso nos paramos en una comunidad que estaba encima del agua, para jugar con niños afectados.  

Esta misión fue particularmente difícil por la barrera del lenguaje. Desde el avión hasta la zona cero, fue muy difícil comunicarse con los lugareños, ya que no hablaban español, inglés o francés.”

En total CADENA entregó 200 filtros de agua Sawyer, que impactarán la vida de más de 16,000 personas afectadas, que no cuentan con acceso a agua potable.”

Día Internacional para la Reducción de los Desastres

CADENA nació hace más de una década con el objetivo de brindar ayuda inmediata y estratégica a víctimas de desastres naturales. A lo largo de estos años hemos encontrado patrones que nos hacen suponer que muchas tragedias se podrían haber prevenido.  En el marco del Día Internacional para la Reducción de los Desastres, entrevistamos al presidente de CADENA, Benjamín Laniado, que ha tenido más de 12 años de experiencia en gestión de ayuda humanitaria en desastres:

1. ¿Qué avances has notado durante tu trayectoria humanitaria en el tema de reducción de desastres naturales?

Hoy en día la gente está más consciente de la importancia del enfoque preventivo en reducción en desastres. En este punto quiero decir que el término “desastres naturales” es problemático, ya que somos nosotros los que construimos nuestros riesgos. La naturaleza no causa los desastres. Es importante estar consciente de esto. Esta relación con el medio ambiente y con la sociedad se debe de renegociar.  

En pocas palabras: se debe de asignar recursos económicos a la construcción de resiliencia. Esta palabra, tan importante, debería de estar escrita en la constitución de cada país: es un deber cívico.

2. “Resiliencia” es una palabra que se ha utilizado mucho durante los últimos días, pero ¿qué quiere decir ?

Resiliencia es la capacidad que tiene cualquier individuo o organización a hacer frente a la adversidad de manera versátil y elástica para recuperarse lo más pronto posible y salir mejor que como estaba antes.”

3. ¿Porqué es importante construir resiliencia?

La resiliencia es importante porque permite pasar del marco de la respuesta a desastres (que genera paternalismo, dependencia, y control poblacional a través del asistencialismo) a la transferencia de capacidades a la población.  

Lo importante en la construcción de resiliencia es estar conscientes de los riesgos y tomarlos bien en serio, el sistema urbano nos ha hecho pensar que no somos vulnerables, pero esto es mentira: hay muchas ciudades que son golpeadas por sismos e inundaciones, y por supuesto, zonas marginadas que están sujetos al impacto de un fenómeno natural.

4. ¿Puedes darnos un ejemplo de un desastre que pudo ser evitado con medidas de prevención?

Miles de personas se podrían haber salvar en los temblores de Haití y Nepal si estos pases contarán con sistemas de alertamiento sísmico. Hay muchísimos de estos sistemas, cada uno adaptado a la características geográficas; no tenerlo es una falta de responsabilidad.  

Otro ejemplo podría ser lo que sucedió en el Volcán de Fuego, en Guatemala: la población sabía que estaba en una área de riesgo, y decidieron quedarse ahí, pero el problema es que no había un protocolo; no sabían cómo actuar.

5. ¿Qué está haciendo CADENA para reducir el riesgo en comunidades vulnerables?

Tenemos un programa que se llama “Brigadas para la resiliencia”. Consiste en socializar a líderes en las comunidades para que adquieran capacidades y puedan socializar el conocimiento.

“Brigadas para la resiliencia” está basado en dos programas exitosos: el primero es de Chiapas y se llama “Brigadas comunitarias”.  Es un sistema de alrededor de 4,000 comités locales a los que se les capacita en manejo de desastres. La segunda des “Islas de resiliencia”, un modelo israelí que consiste en tener 15 personas bien capacitadas por cada 1,000 habitantes, esto genera un impacto exponencial que es muy adaptativo.  

“Brigadas para la resiliencia” hemos realizado entrenamientos de maestros y líderes sociales en Veracruz, Tabasco, Estado de México, Guerrero y Baja California Sur.

Y ya estamos viendo resultados: en Los Cabos en agosto 2017 hubo un huracán en la región y las brigadas hicieron un gran trabajo. No necesitaron asistencia externa, ni ayuda humanitaria; se convirtieron en líderes de sus comunidades.

6. Por último, ¿qué puede hacer una persona común y corriente para reducir los riesgos de desastres?

Primero que nada hay que pensar en qué tipo de zona se está viviendo, en términos geológicos, urbanos y sociales. Hay que conocer los riesgos (sísmicos, hídricos, etc.) de tu ciudad, de tu comunidad, de tu cuadra y de tus regiones. Muchas veces les pasamos el responsabilidad de hacer esto al gobierno; pero en realidad esta responsabilidad esto cae en el individuo, en la comunidad.   

 

Día Internacional de la Salud Mental

El impacto de un desastre natural trasciende lo meramente físico. Un sismo, un incendio, una inundación o una erupción volcánica, deja en las víctimas una huella indeleble, sobre todo cuando se ha perdido una casa o a un ser querido.  En el nivel más básico, somos criaturas de hábito, gracias a ciertas rutinas generamos un sentimiento de seguridad y confort. Cuando estas prácticas son afectadas por desastres naturales, prevalece un sentimiento de confusión y desamparo.

A lo largo de nuestros 12 años en experiencia humanitaria, hemos presenciado en carne propia el impacto que los desastres tienen en la vida psíquica del individuo y la colectividad. El estrés post-traumático se debe de atender inmediatamente, aunque no se soluciona a corto plazo.

“Uno llega a la zona de desastre y atiende necesidades básicas inmediatas: agua, calor, refugio. La información tranquiliza, el contacto con el otro genera una sensación de calma”,  comenta Liora Pupko Sissa, Coordinadora del área de Psicología de CADENA.

Bajo la tutela de Pupko, CADENA realiza tres tipos de intervenciones en comunidades afectadas:

  1. Primero auxilios psicológicos: enfocados en resolver las necesidades más imperantes en las primeras 72 horas después de una crisis.
  2. Atención post-crisis: enfocado en aliviar el trauma infantil por medio de “Mi Libro de Resiliencia”, un recurso para niños de 5 a 15 años.
  3. Seguimiento a largo plazo: estancias a largo plazo en comunidades afectadas y continuidad de casos.

Más allá del sector de desastres, en CADENA reconocemos que la salud mental es un tema de urgencia a nivel internacional. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 450 millones de personas sufren de algún trastorno mental o de conducta. Una de cada cuatro familias tiene por lo menos un miembro afectado por un trastorno mental.

Sin embargo, según Liora Pupko, en México sigue habiendo muchos tabúes sobre el tema: “Así como en los desastres existen mecanismos de prevención, existen mecanismos de prevención de salud mental—hacer ejercicio, meditar, etc— que se pueden desarrollar para ser más resistentes frente a futuras crisis.”

En Guatemala, la crisis continúa.

Alrededor de 200 personas siguen desaparecidas en Guatemala por la erupción del Volcán de Fuego. Hace tres días la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres emitió una nueva alerta por una avalancha de 40 metros de ancho y tres de altura; cada hora se registran hasta 9 explosiones y la expulsión de cenizas y flujo prioclástico alcanza hasta los 4,000 metros de altura.

CADENA Internacional ha estado presente en la zona desde el inicio, con voluntarios y profesionales que han realizado una misión de avanzada para determinar cómo apoyar mejor. La Dra. Joanne Joloy, Directora de Expansión Internacional, relata los avances:

“Trabajamos el estado de shock de los sobrevivientes con nuestro equipo de psicólogas expertas en intervención de crisis. Los que siguen habitando comunidades cerca al volcán no se quieren ir, a pesar de que corren peligro. Nos causó mucha impotencia verlos tan cercanos al flujo piroclástico.

Estamos realizando el trabajo para poder traer la ayuda en avión. La misión consiste en instalar 85 shelters para 85 familias desplazadas y aulas, (por suerte, la erupción sucedió en domingo, y los niños no estaban en la escuela, el edificio más cercano al volcán). Vamos a traer también ayuda psicológica y médica.

Me ha sorpendido mucho la unión de la comunidad judía de Guatemala: han dado gran seguimiento a nuestras acciones, recolectado donativos en especie y organizado misiones en distintos albergues donde se hospedan los desplazados.”

“El ultimo día visitamos un centro donde estaban presentes dos cuerpos de personas fallecidas. Había varios niños jugando. Llegaron unas señoras mayas e hicieron, con los niños, una ofrenda: una cruz hecha de flores. Una de ellas me dio nombres de los fallecidos, yo los apuntaba en hojas de papel, las cuales se ponían sobre las flores. Al final, cada niño prendió una veladora y la puso alrededor del círculo. Fue una vivencia muy impactante.”

La Dra. Joloy regresará a la Guatemala próximamente, con un equipo de especialistas y voluntarios, con un solo objetivo: darle un hogar–y ayuda médica y psicológica– a los que más lo necesitan.

¡NECESITAMOS DE TU AYUDA PARA REALIZAR ESTA MISIÓN, PUEDES DONAR AQUÍ!

A las faldas del volcán. Reporte desde Guatemala.

Más de 100 personas han fallecido debido a la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala. De acuerdo con el New York Time varios voluntarios han estado encontrado cuerpos completamente calcinados bajo los escombros. Más de 3,000 personas han sido evacudas.

En CADENA Internacional enviamos nuestro equipo internacional de respuesta inmediata para hacer una primera evaluación de la situación. Él equipo está compuesto por 2 médicos, 3 psicólogos especialistas en intervención en crisis, rescatistas y expertos en evaluación de daños. El grupo visitó la zona afectada de Acatenango para brindar apoyo psico social, entregar alimentos e instalar filtros de agua en tres refugios.

La Dra. Joanne Joloy, Directora de Expansión Internacional de CADENA Internacional, nos relata un poco sobre la situación en la zona:

“Hemos hecho consultas médicas: muchos de los afectados tienen los pies quemados. Van tres veces que el volcán hace erupción desde que llegamos aqui.

Es muy dificil llegar a las zonas afectadas, se tiene que usar avión. Muchas de las personas que viven junto al volcán no quieren irse, pues tienen miedo de perder sus pertenencias.

Las comunidades donde cayó la lava están totalmente sepultadas. Las personas de estas comunidades se están hospedando en albergues en los pueblos de Alotenango y Escuincas. El problema es que ya no hay cupo en los albergues y muchos afectados están durmiendo en el piso de casas de personas que los acogieron.  Estamos pensando en traerles shelters para que puedan vivir dignamente en lo que son transladados a un mejor lugar.

Estamos evaluando qué opciones tenemos para traer más ayuda a la zona.”

CADENA se ha comprometido a entregar 19 toneladas de acopio para los damnificados.

 Dona a Guatemala aquí.