Poder participar en una misión internacional es un gran privilegio, hacerlo como médico, aún más. Al acudir como personal de salud, tanto médico y psicológico nos dió la oportunidad de conocer historias, experiencias y que mucha gente tuviera apertura para platicarnos algunas de sus mejores historias así como también algunas de las peores.

Tuve la oportunidad de conocer a un señor cuyo nombre no revelaré por respeto a su privacidad, sin embargo les puedo contar que era un señor muy amigable y carismático. Él es perteneciente a la Comunidad de “Chambas Corrientes” y a causa del huracán ETA tuvo que abandonar su hogar y acudir al albergue del INEB, que básicamente era una escuela que se modificó en sus funciones para poder albergar a cientos de personas que tuvieron que ser movilizadas.

En fin este señor de 55 años, parecía que sería una consulta “ordinaria”, con algún padecimiento relacionado con la labor que practicaba que se relacionaba con el manejo de maquinaria pesada, probablemente alguna molestia muscular o algo similar, finalmente su motivo de consulta fue por una micosis en los pies; sin embargo, lo importante de todo esto, fue que al platicar con él y permitirme adentrarme en su vida, me platicó algunas historias devastadoras y desgarradoras que siguen dando vueltas en mi mente hasta el día de hoy. Comenzó platicando acerca de la pérdida de una de sus hijas 6 meses atrás a causa de un accidente automovilístico, posteriormente continuó a comentarme sobre la terrible experiencia que fue la entrada devastadora del huracán ETA y el impacto que generó en su vida y en la vida de todas las personas que se encontraban resguardadas en el albergue. Realmente es una experiencia inimaginable que no le deseo a nadie, tener que tomar unas cuantas pertenencias, papeles y abandonar tu hogar sin la seguridad de que cuando regreses este siga en pie. Concluyó platicandome cómo en las noches le costaba trabajo conciliar el sueño y se encontraba con mucha ansiedad, elementos que finalmente hacian sentido después de haber sufrido eventos tan traumáticos como los que me platicaba. 

Gracias al equipo multidisciplinario que acude a las intervenciones de ayuda humanitaria de CADENA, fue que contábamos con la presencia de dos psicólogas locales, Daniela y Araceli, dos increíbles seres humanos y excelentes dentro de su profesión. Al encontrarme finalizando la consulta con este señor, fue que tuve el atrevimiento de platicarle sobre las psicólogas que nos acompañaban dentro del equipo y cómo veía muy prudente que pudieran platicar con él para que pudiera sobreponerse a estos eventos y lograra realmente superar estos eventos traumáticos. No pude estar más feliz y tranquilo de esta decisión. A pesar de ser la salud mental un verdadero tabú en cualquier lugar del mundo, mi paciente decidió aceptar mi propuesta y recibir una intervención por parte de una de las psicólogas que nos acompañaban, Daniela no me dejará mentir, fue algo muy bueno para él, logró expresar lo que sentía, identificar lo que le estaba pasando y recibir herramientas para poder sobreponerse a estos eventos. 

Pudimos tocar una vida, pudimos marcar la diferencia una vez más, cruzando mar y tierra.

Escrito por: Dr. Daniel Salame