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Entendiendo la fiesta de Sucot a través de una misión en Kenia

El siguiente artículo fue escrito por Abdo Jasqui Roffe, voluntario de CADENA:

 ¿Para que quiere D-os que hagamos una choza y habitemos en ella por 7 días? 

Yo encontré la respuesta en una misión de ayuda humanitaria en un pueblo remoto en Turkana, Kenia. Tardamos varios días en llegar a este lugar alejado de toda civilización. Al llegar nos esperaban cientos de señoras que habían caminado por días y noches en el desierto para recibir un poco de comida. Mientras se iba acercando el camión, los niños comenzaron a gritar los nombres de algunos de los voluntarios que habían estado en ese lugar el año anterior. Ellos recordaban la escasa pero valiosa ayuda que se les había entregado.

En el transcurso de la misión logré comprender las dificultades que se viven en el desierto. Comprendí lo que significa no tener agua, comida, cultivos, sombra y cosas básicas que damos por hecho en nuestra vida. Esta experiencia me llevó a pensar en las dificultades de los judíos en desierto, cuando D-os los abrazo y los cuido por 40 años. Es así como comprendí el primer mensaje que nos transmite Sucot: el agradecer a D-os por ayudarnos en nuestra trayectoria por el desierto, con las “anane hakabod” (las nubes se santidad) que simbolizan la sucá, además del man, el poso de agua y muchos milagros.  

El segundo mensaje me vino al salir de mi realidad, con todas sus comodidades, y poder ver la escasez en su máxima expresión; y así, regresar a mi vida agradeciendo todas las bondades que tengo. Vi niños sin zapatos, sin útiles, sin comida, sin ropa, jugado con una pelota hecha de un calcetín. D-os quiere que nos salgamos de nuestra casa por una semana y vivamos en las incomodidades de una choza y así poder observar nuestra vida desde otro ángulo y agradecer todo lo que tenemos. 

Comprendí un tercer y último concepto: D-os quiere que recordemos por una semana de dónde venimos y quienes éramos; unos simples esclavos recién redimidos sin méritos propios, en un desierto, tratando de llegar a una tierra prometida. Pero D-os sabía que llegaríamos a la tierra de Israel y nos convertiríamos en un pueblo grande. Por eso pidió que hagamos una choza, para que nunca olvidemos quiénes somos y de dónde venimos; para que comprendamos al extranjero, porque fuimos extranjeros en la tierra de Egipto; que ayudemos al pobre, porque éramos pobres en el desierto.