Querida familia CADENA:
Hay cartas que uno escribe con mucha ilusión y otras que cuestan un poquito más. Esta, sin duda, es de las segundas.
Lo primero que quiero decirles es gracias. Gracias por estar siempre. Gracias por creer en CADENA, por confiar en nuestro trabajo y por demostrar, una y otra vez, que cuando nos unimos con un propósito, no hay reto demasiado grande.
Quiero agradecerles especialmente por todo el apoyo que le han brindado a Venezuela, mi país. Ver la solidaridad con la que han respondido en estos momentos tan difíciles ha sido sumamente emocionante para mí. Gracias por cada donativo, por cada mensaje, por cada gesto de cariño y por hacer posible que podamos estar presentes cuando más se nos necesita.
Hoy cerramos la primera fase de nuestra intervención, enfocada en búsqueda y rescate y en brindar apoyo psicosocial. Fueron días muy intensos, llenos de desafíos, pero también de mucha humanidad. Estuvimos al lado de cientos de personas en los momentos más difíciles y, gracias a ustedes, logramos ayudar a salvar vidas. Nada de eso habría sido posible sin su confianza y su generosidad.
Pero nuestro compromiso con Venezuela continúa. Ya iniciamos una segunda fase de intervención, llevando ayuda psicosocial, insumos y trabajando con las comunidades para responder de la manera más útil y más humana posible. Para poder lograrlo, seguimos necesitando de ustedes. Cada aporte, cada alianza y cada persona que decide sumarse nos permite llegar más lejos.
Y ahora quisiera compartirles algo muy personal.
Después de varios años que marcaron mi vida, ha llegado el momento de despedirme de mi rol como Secretaria General de CADENA. Me voy con el corazón lleno de gratitud, de aprendizajes, de amistades y del enorme honor de haber trabajado junto a un equipo extraordinario y de haber conocido a personas maravillosas que creen, como yo, que ayudar a otros es una de las formas más bonitas de vivir.
CADENA siempre será parte de mí. Porque aquí crecí, soñé, aprendí y confirmé que la solidaridad tiene el poder de transformar vidas, no solo las de quienes reciben ayuda, sino también las de quienes tenemos el honor de servir.
Hoy le entrego la batuta a Raquel Weintraub, una persona a quien admiro y quiero, quien asumirá el rol de CEO. Estoy segura de que, con su liderazgo, CADENA seguirá creciendo, innovando y llevando esperanza a miles de personas más. No tengo duda de que la organización queda en las mejores manos.
Gracias por haber caminado conmigo durante estos años. Gracias por confiar en mí y, sobre todo, gracias por seguir creyendo en CADENA.
Con todo mi cariño,
Sol Bentolila


